Oklahoma es la ofensiva más atractiva del Playoff

Por segunda temporada consecutiva, Oklahoma ganó el Heisman. Kyler Murray es el encargado de las proezas ofensivas de los Sooners que llegan al College Football Playoff como #4. El obstáculo en semifinales para la mejor ofensiva de la nación: Alabama.

Alberto García Ramos

#1, Alabama, misma defensiva y un QB de miedo.

#2, Clemson, cuatro frontales de NFL pero un novato prodigio en la ofensiva.

#3 Notre Dame, hizo lo que le tocó en 2018. Ahora tienen la oportunidad de regresar a la élite del deporte.

Los Oklahoma Sooners llegan al College Football Playoff por tercera vez en cuatro años. Las dos ocasiones previas no pasaron de las semifinales, y el obstáculo este 29 de diciembre es posiblemente el más grande: Alabama. Para que los Sooners derroten al todo poderoso Crimson Tide, se trata de una cosa y una cosa solamente: ofensiva, ofensiva, ofensiva. 

En 2017, Baker Mayfield ganó el Trofeo Heisman al mejor jugador de la nación comandado a Oklahoma hasta las semifinales nacionales. Mayfield lideró la carga que al final perdió 54-48 frente a Georgia en el Rose Bowl con más puntos en la historia de dicho tazón (partido que se ha jugado en 104 ocasiones).

En 2018, el QB titular de Oklahoma volvió a ser galardonado con el Heisman luego de una increíble temporada en la que lideró a los Sooners a un récord de 12-1 y se ganaron su posición #4 para ir al Orange Bowl. El QB titular de Oklahoma ya no es Baker Mayfield, es Kyler Murray. ¿No lo conoce? Conózcalo aquí. 

Murray se ha convertido en una de las historias del fútbol americano universitario más intrigantes de la actualidad. No sólo por sus 4,053 yardas aéreas, 892 terrestres, 40 pases y 11 carreras de touchdown, su 70.9% de pases completos o su rating de QB de 205.7 puntos, récord histórico en una temporada. 

No, Murray es sumamente intrigante porque posiblemente el College Football Playoff será la última ocasión que vista con las hombreras y el casco, ya que es un prospecto de primera ronda de los A’s de Oakland del Major League Baseball. 

En su última (y única) temporada como mariscal de campo titular de la Universidad de Oklahoma, Murray no sólo se llevó el Heisman, sino que llevó a los Sooners a ser la mejor ofensiva en puntos anotados de toda la nación: 49.5 promedio por partido (!!!!). Cada que OU salta al campo, van a meter 50, o bueno, 0.5 menos que 50 puntos. 

Obviamente el mérito no solo es del QB. El Head Coach Lincoln Riley rápidamente se está convirtiendo en uno de los candidatos más flamantes para la misma posición en la NFL, y es que, apenas en su segundo año como mandamás del equipo, ya hizo a Baker y Kyler merecedores del Trofeo Heisman.

Lincoln Riley apenas tiene 35 años y ya es una de las mentes ofensivas más codiciadas del nivel colegial.

Obviamente ayuda cuando estos dos quarterbacks tuvieron grandes receptores como sus principales objetivos. Este año, Marquise Brown y CeeDee Lamb se consolidaron como una de las parejas de receptores más temibles de toda la nación, Brown quedándose con 1,318 yardas y 10 touchdowns, y Lamb con 1,049 yardas y otros 10 touchdowns. Brown es velocidad pura, y Lamb es un freak de tamaño y nivel atlético. 

No sólo se trata del juego aéreo, sin embargo. Oklahoma terminó como la décimo primera mejor ofensiva que corre el balón, promediando 253.9 yardas terrestres por partido, y eso que su corredor estelar Rodney Anderson se perdió prácticamente toda la temporada luego de sufrir una lesión en la semana 2.

En su lugar salió Kennedy Brooks, quien promedió NUEVE YARDAS POR ACARREO. Es decir, cada que Brooks tocaba la bola, Oklahoma se quedaba a una yarda del primero y diez. En sólo  113 acarreos eclipsó las 1,000 yardas terrestres (1,021). Trey Sermon, originalmente el tercer corredor en el roster, se quedó sólo a 72 yardas de las mil, terminando con 928 promediando 6 yardas por acarreo. 

Y es que la ofensiva de Oklahoma es tan buena y tienen tanta calidad, que no sólo se trata de los playmakers, los que tocan el balón.  Su línea ofensiva fue galardonada con el premio Joe Moore, que reconoce colectivamente a la mejor unidad de bloqueadores de los Estados Unidos. Son los hombres del lado izquierdo, el tacle Bobby Evans y el guardia Ben Powers quienes lideran los bloqueos. Contra el pase y contra la carrera, ese puede ser el matchup que defina el ganador del Orange Bowl: la línea defensiva de Alabama contra los linieros ofensivos de Oklahoma. 

Bobby Evans tiene tamaño y fuerza para medirse a los lineros de Alabama.

La defensiva no sólo es deficiente para los estándares de los cuatro equipos que llegaron las semifinales. Es deficiente a nivel nacional. Son la #96 en puntos permitidos (32.4 por partido), la #53 en yardas terrestres permitidas (156.7), la #108 en yardas totales permitidas (448 por partido) y la #129 en yardas aéreas permitidas (291 por partido). Sí, la posición 129 de 130 equipos en la División Uno.

Si Oklahoma quiere vencer a Alabama en lo que sería una de las grandes campanadas de la Era del Playoff, va a tener que hacer lo que ha hecho durante 2018: anotar 50 puntos o más. No se trata del Alabama de siempre que corre el balón: Tua Tagovaolia es posiblemente el mejor QB de la nación y está con el Crimson Tide.

Los Sooners tienen a Murray: el Heisman de este año. En la era de Nick Saban, Alabama ha perdido tres veces contra jugadores ganadores del Heisman: Tim Tebow (2008), Cam Newton (2010) y Johnny Manziel (2012). Si Murray quiere meterse a ese grupo élite, definitivamente será por sus proezas a la ofensiva. No sólo las del QB como individuo, sino la de la ofensiva de los Sooners como la mejor de la nación en 2018, pero que tienen a la defensiva más temible de la NCAA enfrente.

En 2017, Oklahoma perdió 54-48 en las semifinales en un auténtico diluvio de puntos. Posiblemente así se juegue el Orange Bowl este 29 de diciembre, por el pase a la final.

Orange Bowl: Semifinal nacional del College Football Playoff. #1 Alabama vs #4 Oklahoma. Hard Rock Stadium, Miami, Florida. 19,30 hrs (hora del centro de México).

Anuncios

Deja un comentario