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Lamar Jackson, Joe Burrow: los QBs que dominaron 2019

En sus respectivos niveles, Lamar Jackson y Joe Burrow fueron los dos QBs más importantes del fútbol americano de los Estados Unidos. Ambos comenzaron su trayecto colegial en 2015, y cuatro años después, con caminos distintos, ahora están en lo más alto de la NFL y NCAA.

Alberto García Ramos / receptor 

Lamar Jackson y Joe Burrow son los dos quarterbacks más importantes del fútbol americano estadounidense en 2019.

Mientras que Jackson, de los Baltimore Ravens, es el favorito para llevarse el Jugador Más Valioso (MVP) de la NFL, Burrow capturó el Trofeo Heisman, entregado al atleta más sobresaliente de la División 1 de la NCAA, y metió a los LSU Tigers a las semifinales nacionales con marca invicta.

Los caminos para llegar a donde están tienen adversidades particulares, pero poseen un aspecto en común: el año de su comienzo. Tanto Jackson como Burrow son miembros de la generación 2015 de egresados de preparatoria, es decir, ese otoño fue su primera temporada en el nivel colegial. Cuatro años después, Lamar y Joe superaron altibajos para hoy estar en lo más alto de sus niveles de competencia. 

2015: el inicio de las carreras colegiales de Lamar Jackson y Joe Burrow

Originario de Boynton Beach, Florida, Lamar Demeatrice Jackson Jr debutó de inmediato para los Louisville Tigers. En el partido inaugural de 2015, contra los Auburn Tigers, Lamar no fue titular pero sí lanzó para 100 yardas y corrió para 106 más. Un arma de doble filo, la principal característica de su juego.

Durante la temporada, compartió la titularidad con Reggie Bonnafon, pero eventualmente Jackson fue el elegido, empezando 8 partidos como el QB1. El novato corrió para 960 yardas, entonces marca en Louisville para un mariscal de campo, pero fue un récord que él mismo reescribió cada año que estuvo en la Universidad. 

Burrow no tuvo el impacto fugaz que Jackson en el amanecer de su etapa colegial. Oriundo de The Plains, Ohio, Joseph Lee Burrow llegó a Ohio State como el décimo quinto mejor quarterback de la generación 2015 de preparatoria, pero en Columbus, no tenía aspiraciones de ocupar la titularidad temprano en su carrera.

En ese primer año, Burrow fue designado como redshirt, lo que significa que no participaría en la temporada pero sería parte del equipo. En sus siguientes dos temporadas, Joe, de 1.93 metros de estatura y 98 kilos de peso, fue el sustituto principal del estelar QB de los Buckeyes, el veterano JT Barrett. 

Mientras que en 2016 (el segundo año de cada uno en sus respectivos programas) Burrow apenas lanzó 28 pases en toda la temporada, Lamar Jackson se convirtió en el ganador del Trofeo Heisman más joven en la historia. El súper atlético Lamar se hizo dueño del mayor honor a nivel colegial con apenas 19 años y 337 días de edad.

En una temporada absolutamente de locura, Jackson tuvo 30 touchdowns por pase y 21 más por tierra, el primero en la historia de la División 1 en lograr la marca de 30-20 en un año, además de lanzar para 3,543 yardas y correr para 1,571. Louisville terminó con récord de 9 ganados y 4 perdidos. 

Mientras que Jackson se convertía en uno de los QBs más prolíficos en la historia del nivel universitario, Burrow todavía no tenía una sola aparición como titular, pero era cuestión de tiempo para que los dos jugadores trascendieran sus situaciones.

El 2018 trajo cambios significativos para ambos jóvenes. Luego de su segunda temporada como suplente en Ohio State, y con la designación de Dwayne Haskins como titular para los Buckeyes, Joe Burrow decidió transferirse de universidad. Habiendo terminado su licenciatura en tres años, el QB era elegible para jugar de inmediato en el destino de su elección, el proceso conocido como graduate transfer

Aún cuando Burrow estaba disponible para cualquier equipo, muchos no lucían interés por él. El joven de entonces 21 años tenía cierta afinidad por Nebraska, ya que su padre y sus dos hermanos mayores jugaron en dicha universidad.

Pero el Head Coach de los Cornhuskers, Scott Frost, externó ninguna urgencia por integrar a Burrow a su equipo. Según Dennis Dodd, reportero de la CBS, Frost le preguntó directamente al periodista si él pensaba que Burrow era mejor de lo que ya tenían en Nebraska, refiriéndose al entonces novato QB Adrian Martínez, dando a entender que se quedaría con su mariscal. El equipo de su padre entonces fue descartado.  

En mayo, Burrow terminó escogiendo a los Louisiana State University Tigers como su siguiente parada, en miras de ahora sí mostrar sus talentos en los controles a la ofensiva.

Ese mismo verano, Lamar Jackson vivió todo el proceso de llegada a la NFL: luego de anunciar en enero que dejaría Louisville para dar el salto al profesional, Lamar tuvo que enfrentarse a las adversidades de una liga que aún no aceptaba de manera total a los QBs móviles. 

En febrero de ese 2018, Bill Polian, gerente general de los Indianapolis Colts de 1997 a 2009, declaró que Lamar Jackson debería cambiar su posición de QB a receptor si quería jugar en la NFL, argumentando que no estaba a la altura de los otros mariscales de campo de esa generación del Draft (Baker Mayfield, Josh Rosen, Sam Darnold).

Polian desarrolló su postura diciendo que Jackson era un excelente atleta, poseía excelente visión como acarreador del balón y aceleración, pero que su puntería como pasador no existía, y además lo describió como “pequeño y delgado” (Lamar mide 1.93 metros y pesa 90 kilos): 

Sin duda el pensar de Polian no era una anomalía, ya que al llegar el Draft de la NFL, Jackson estuvo a punto de irse hasta la segunda ronda, a pesar de una espectacular carrera colegial en la que terminó con 9,043 yardas aéreas y 4,132 terrestres, de la mano de 119 touchdowns (casi 40 por temporada) en sólo tres años. 

Al final, los Baltimore Ravens decidieron regresar a la primera ronda, haciendo un intercambio con los New England Patriots, y tomaron a Jackson en la posición #32, con lo que se convirtió en el quinto QB seleccionado de ese sorteo colegial. Los cuatro anteriores fueron: Baker Mayfield (1), Sam Darnold (3), Josh Allen (7) y Josh Rosen (10). 

Los años de debut de Burrow y Jackson en sus nuevas casas sirvieron de preludio para la eventual espectacularidad. En LSU, Joe lanzó para 2,894 yardas, 16 touchdowns y 5 intercepciones liderando a los Tigers a un récord de 10 ganados y 3 perdidos. Con 399 yardas terrestres, Burrow se convirtió en el primer QB de los Tigers en superar 2,500 aéreas y 300 terrestres en una temporada.

Mientras tanto, en Baltimore, Jackson se hizo de la titularidad sobre Joe Flacco en la Semana 11 de la NFL, luego de una lesión de cadera del veterano, y nunca volvió a la banca. Lideró a los Ravens a una marca de 6 ganados y 1 perdido en los últimos siete cotejos, ganando la División Norte de la Conferencia.  Jackson se convirtió en el QB más joven en abrir un partido de playoffs, pero los Cuervos sucumbieron 23-17 contra los Los Angeles Chargers en la ronda de Comodín.

Y entonces, 2019, el año en que ambos mariscales de campo se adueñaron de los reflectores. 

Dos coaches asistentes fueron fundamentales para el ascenso de los jóvenes QBs. En LSU, Joe Brady fue nombrado encargado del juego aéreo, mientras que con los Ravens, Greg Roman fue promovido a coordinador ofensivo. Roman ocupó esa misma posición en San Francisco durante la era de Colin Kaepernick.

La derrota de Baltimore frente a los Chargers en playoffs fue la peor exhibición de Jackson como novato, pero ya con el trabajo de la pretemporada y con Joe Flacco en Denver, Lamar no gastó ni una semana para lucir todo su potencial.

En la victoria 59-10 de los Ravens sobre Miami en la Semana 1, Jackson tuvo más pases de touchdown que incompletos, terminando la jornada inaugural de la temporada 100 de la NFL con 17 aciertos en 20 intentos para 324 yardas y cinco anotaciones, además de un rating perfecto de 158.3 puntos.

Ese mismo fin de semana, pero el sábado, Joe Burrow también lució su brazo: en la victoria 45-38 de LSU sobre Texas, entonces #9 de la nación, el QB completó 31 pases de 39 lanzados para 471 yardas y cuatro touchdowns. Los Tigers escalaron del #6 al #4 de la nación en el Top 25 de la NCAA.

En sincronía, Lamar Jackson y Joe Burrow se convirtieron en las pesadillas de coordinadores defensivos de oposición. Mientras que Burrow no dejaba de conseguir yardas y touchdowns por la vía aérea, Jackson reescribió los libros de récords en cuanto a números terrestres para un QB en la NFL.

Ambos mariscales de campo llevaron a sus equipos a victorias sobre grandes rivales de sus respectivos niveles. En la semana 11 del College Football, LSU, #2, recibió a Alabama, #3, para disputar un clásico instantáneo del cual los Tigers salieron victoriosos 46-41.

Joe Burrow lanzó para 393 yardas completando el 79.4% de sus pases, con tres touchdowns y cero intercepciones, pero además lideró la carga ofensiva que anotó la mayor cantidad de puntos en contra de un Alabama del legendario coach Nick Saban, quien lleva 13 años al frente de su escuadra. Luego de su primera victoria en 8 años contra el Crimson Tide, los Tigers escalaron al #1 de la nación.

En un 2019 en el que los Tigers no conocen aún la derrota, Burrow fue el comandante de la mejor ofensiva de la División 1 en yardas (554 por partido) y la segunda mejor en puntos (47.8 por partido). Además, su equipo consiguió cinco victorias contra equipos entonces clasificados en el Top 10, la mayor cantidad en la era del College Football Playoff:

  • 45-38 vs Texas, #6
  • 42-28 vs Florida, #7
  • 23-20 vs Auburn, #9
  • 46-41 vs Alabama, #3
  • 37-10 vs Georgia, #4

Un día después de la victoria de LSU sobre Alabama, en la NFL Jackson registró su segundo partido de 2019 con rating perfecto de 158.3 puntos, luego de completar 15 pases de 17 intentos para 223 yardas, tres touchdowns, y añadir 67 yardas y una anotación terrestre. Baltimore aplastó 49-13 a los Cincinnati Bengals para conseguir su quinta victoria al hilo.

Dicha racha de partidos ganados se mantiene activa para los Ravens (ya en once consecutivos), pero además incluye a los Cuervos imponiéndose a cinco equipos que están anotados en los próximos playoffs:

  • 30-16 contra Seahawks en Seattle
  • 37-20 contra New England en casa
  • 41-7 contra Houston en casa
  • 20-17 contra San Francisco en casa
  • 24-17 contra Bills en Buffalo

Es innegable que Baltimore es uno de los equipos más completos de la NFL, pero, especialmente del lado ofensivo, Lamar Jackson ha sido el catalizador de una unidad que por momentos se luce imparable. Los Ravens son la segunda mejor ofensiva en yardas totales (414 por partido), la primera en yardas terrestres (204.9, en camino a imponer un récord en la historia de la NFL) y la primera en puntos anotados (33.5 por partido).

Lamar levantó la conversación, una constante, acerca de los QBs corredores. Entre si funcionan o no, si ganan Super Bowls o no, Jackson ya es el mejor en la historia: en la semana 15, rompió el récord de más yardas terrestres para un QB en una temporada, superando las 1,036 que logró Michael Vick en 2006. Actualmente, el ex de Louisville tiene 1,206.

Mientras que Jackson usó sus piernas para conquistar la NFL, Joe Burrow se sirvió de su inmaculada puntería para anotarse en los libros de récords de la NCAA: luego de 13 partidos, el tigre de LSU ha completado 77.9% de sus pases (342 de 439), lo cuál es un récord en el nivel universitario, superando por más de un punto el 76.7% que logró Colt McCoy de Texas en 2009.

La lista de récords que los dos QBs han capturado en 2019, de diferentes estilos pero de la misma generación, es sobresaliente. Por parte de Lamar Jackson, en su segunda temporada de la NFL se convirtió en:

  • El QB con más yardas terrestres en una temporada (1,209)
  • El primer QB en lanzar 3,000 yardas y correr 1,000 en una temporada
  • El primer QB en lanzar 30 touchdowns y correr 1,000 yardas en una temporada
  • El QB de 22 años de edad o menos con más pases de touchdown (36) en una temporada
  • El QB ganador del Heisman con más pases de touchdown (36) en una temporada en la NFL
  • El único QB en la historia de la NFL con 200 yardas aéreas y 150 terrestres en un partido (Semana 6 vs Cincinnati)
  • El QB con más pases de touchdown (36) en la historia de los Ravens

En LSU, Burrow no se quedó atrás, y ahora es dueño de importantes marcas a nivel Conferencia y nacional:

  • Más yardas lanzadas en una temporada (4,715) en LSU y en la Conferencia SEC
  • Más pases de touchdown en una temporada (48) en LSU y en la Conferencia SEC
  • Más pases de touchdown (6) en un partido en LSU
  • Más partidos lanzando 300 yardas (8) para LSU
  • Más pases completos consecutivos (17, semana 12 vs Ole Miss)
  • En camino a romper el récord de porcentaje de pases completos (77.9%) en una temporada

Decididamente, Burrow se llevó el Heisman, sí, de una forma inalcanzable:

  • Recibió 841 votos de primer lugar, 90.7% del total, la mayor cantidad en la historia
  • Burrow superó al segundo lugar, Jalen Hurts, por un margen de 1,846 puntos, la mayor cantidad en la historia
  • Burrow recibió votos de 95.5% de los votantes, la mayor cantidad en la historia.

Entrando al último fin de semana de 2019, tanto Jackson como Burrow están pendientes de lograr lo que más importa en los deportes de alto rendimiento: ganar el campeonato. Pero ambos QBs lograron robarse los reflectores no sólo por sus proezas individuales, sino por el liderazgo que demostraron en sus equipos:

  • Los Ravens de Jackson poseen el mejor récord de la NFL (12 ganados y 3 perdidos) y ya afianzaron el sembrado #1 de la Conferencia Americana de cara a los playoffs, sin importar el resultado de su partido este domingo (Semana 17 frente a Pittsburgh).
  • Los Tigers de Burrow están invictos (13-0), fueron campeones de la Conferencia SEC y son el sembrado #1 del College Football Playoff. Es la primera vez que LSU se mete al nuevo formato de postemporada, y debutarán este sábado (Peach Bowl, 15:00, horario CDMX) frente a Oklahoma (#4) con miras de capturar su primer Campeonato Nacional en 16 años.
No sólo los une su espectacularidad en el último calendario: ambos son QBs ganadores del Heisman.

Cuando Lamar Jackson gane el MVP de la NFL (porque más que un cuestionamiento, es una eventualidad), será sólo la tercera ocasión en la historia que el Trofeo Heisman sea mayor que el MVP del profesional: Burrow acaba de cumplir 23 años (nacido el 10 de diciembre de 1996), mientras que Jackson los cumplirá en menos de dos semanas (nacido el 7 de enero de 1997).

Ambos quarterbacks han atravesado dudas en los últimos cuatro años de sus carreras, las cuales dieron inicio el mismo otoño. Mientras que Burrow no vio el campo en sus primeros tres años de colegial, Jackson recibió escepticismo en su ascenso a la NFL por su estilo de juego dinámico, y cuatro mariscales de campo fueron seleccionados antes que él.

Pero Jackson es, sin duda, la historia más sobresaliente del fútbol profesional de los Estados Unidos en 2019, y Burrow apenas comienza su estrellato, ya que los expertos lo proyectan como la selección #1 del Draft de la NFL en 2020. ¿El equipo que podría seleccionarlo? Los Cincinnati Bengals, que radican en Ohio, el estado natal del QB. De ser así, Jackson y Burrow se enfrentarían dos veces al año, ya que tanto Baltimore como los Bengals pertenecen a la AFC Norte.

El 2019, en los Estados Unidos, fue marcado por lo logrado por dos quarterbacks. En la mejor liga deportiva del mundo, y en el máximo nivel universitario de fútbol americano, Lamar Jackson y Joe Burrow se convirtieron en las principales figuras del deporte. Dos estilos distintos, pero lideran dos ofensivas sumamente explosivas, y ambos mariscales de campo buscarán en los primeros días del nuevo año conseguir el objetivo máximo: el campeonato.

Categories: NCAA, NFL

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