Digna final: Burros Blancos campeón de ONEFA, 24-17 sobre Águilas Blancas

Luego de una final con drama, polémica y tensión, Burros Blancos es campeón de la Liga Mayor en ONEFA tras derrotar en series extra a las Águilas Blancas, un partido histórico que vivió un ambientazo.

Yonuet Campos / receptor
Fotos: Ernesto García / receptor

Alejandro Cornejo consiguió la captura y el balón suelto que a la postre fue recuperado por Gabriel García para que los Burros Blancos del Instituto Politécnico Nacional se proclamaran como el nuevo monarca de ONEFA al vencer 24-17 a las Águilas Blancas en la Gran Final Politécnica de la Liga Mayor.

Por primera vez desde 1989, el programa del IPN en Zacatenco se corona en el máximo circuito de ONEFA, luego de que los Pieles Rojas consiguieran el campeonato en dicho año en el que también fue una final entre hermanos del Poli.

Las Águilas Blancas, a pesar del valiente esfuerzo de llevarse el partido a la prórroga luego de empatar 17-17 con un minuto y medio por jugar, se quedaron a la orilla de conseguir el sexto título para Santo Tomás en el 50 Aniversario del equipo.

Ante un Estadio de las Ciudad de los Deportes lleno -la asistencia rondó arriba de las 33 mil personas- la ofensiva de las Águilas Blancas abrió con las acciones ofensivas de la muy esperada Gran Final de ONEFA.

Ricardo Angüis (14), QB de tercer año, tomó la batuta de la ofensiva volátil luego de la lesión de Ángel Gutiérrez hace 3 semanas, y se posicionó para abrir el partido de campeonato. 

Con un acarreo por parte de Emilio Fernández (29) dió comienzo su ataque, mismo que tuvo como protagonista principal al ex Borrego de Toluca. Penosamente, la defensiva rival supo fajarse bien y en sólo tres oportunidades detuvo a los de Santo Tomás, que se vieron obligados a entregar la bola por la vía del despeje. 

Las cosas no resultaron diferentes para la escuadra guinda en su primera serie, que saltó a los emparrillados bajo los controles Alejandro García Rosado (9): un pase a Emilio Alvarado (81), otro más a su hermano Luis Enrique (7) y finalmente un pase incompleto obligó al despeje de Zacatenco.

El Estadio de la Ciudad de los Deportes estuvo a reventar.

Era evidente, ambos equipos salieron a medir a su contrincante. Serían las defensivas quienes iban a imponer sus condiciones durante los primeros minutos del encuentro. Siguiendo tal tónica, transcurrió una serie ofensiva más, tanto para los Volátiles como para los Equinos, y el resultado fue el mismo. 

La primer jugada clave del partido vendría desde la yarda 34 de las Águilas Blancas, y es que fue desde ahí donde un nuevo embate dio inicio: Angüis trató de engañar a la defensa haciéndoles creer que le iba a dejar el ovoide a su corredor, pero el tacle defensivo Jerome García Omaña (72) llegó puntual a la cita y, tras la captura, ocasionó un balón suelto que él mismo recuperó en la yarda 23, dejando a los pollinos en envidiable posición para iniciar.

El daño estaba hecho, Burros Blancos se alzaba con el balón y su tribuna se lo agradecía con un Huelum ensordecedor. Las Blancas no reaccionaban, pero lo mejor aún estaba por venir. 

«El Magnífico» García acarrearía de manera personal, pero un pañuelo echaría hacia atrás la causa. Pese a ello, un pase lateral con su hermano le permitiría a Luis Enrique colocar el ovoide en la yarda 7, pero de nuevo un castigo complicaría la serie. Esta fue una recurrencia en los cuatro cuartos, ya que Burros terminó con 11 castigos para 100 yardas. 

Todavía en territorio rival, El objetivo era el mismo, pero el método cambió; el novato Julio Hurtado (21) colocó el balón en la 5 de su enemigo luego de un acarreo de 12 yardas; Emanuel Velazquez (2) acercó todavía más el ovoide para que en tercera y gol, Hurtado timbrara en las diagonales en carrera de 2 yardas, que más el extra de Francisco Rodríguez (31)  puso 7-0 el marcador.

El novato Hurtado, como en toda la temporada, fue vital para el ataque pollino.

La grada local había explotado; la visitante enmudecido. Burros Blancos estaba arriba, pero aún faltaba la respuesta de los pupilos del Coach Enrique Zárate. Su siguiente serie ofensiva inició en su propia yarda 25. Jaime García (23) lograría mover las cadenas luego de una recepción de 10 yardas en tercer oportunidad, un ataque de las Águilas que hasta ese momento había sido precavido, pero certero. Entonces aparecería la figura del receptor José Arvizu (88) para dinamitar el juego aéreo de Santo Tomás ya en territorio rival. 

El peligro ya era latente, aún así el coordinador defensivo Gabriel Sánchez supo ajustar de inmediato a su escuadra y así impedir más ganancia. Sin embargo, nadie iba a contar con el factor sorpresa, o mejor dicho, con la calidad de Angüis: el pase largo y precioso. Un bombazo de 46 yardas fue el antídoto de la ofensiva de las Águilas Blancas para penetrar en las diagonales: Fabrizio Díaz fue el encargado de la recepción para la anotación. El extra de Corona fue bueno y el partido estaba empatado. 

Díaz convirtió esto en el larguísimo touchdown para las Águilas

Las condiciones habían cambiado por completo, ahora era el conjunto blanco quien poseía el aspecto anímico del juego, tanto en campo como en tribuna. El primer cuarto se había ido y el despertar de las Águilas Blancas estaba por llegar. 

Primero lograron contener un largo avance de Burros, que consiguió llegar hasta la 35 rival, pero sus propios castigos y una captura de César «Meji» Pérez dieron por terminarlo todo, y entró el despeje. 

La tarea estaba hecha, pero antes tenían que lograr escapar del peligro pues tenían el ovoide en su propia yarda 1 luego del despeje y los equinos iban a ir de cacería. El elusivo Fernández, complementado por la larga zancada de Angüis, fueron la fórmula para salir de lo más profundo, aún así no había margen de error. 

Bien dicen que en los momentos difíciles es cuando se saca el carácter, y tras una captura de Daniel Flores (7), Angüis consiguió una valiosa primer oportunidad en manos de Arvizu para después, el mismo QB regalarnos una carrera a base de pura habilidad hasta medio campo, y dos jugadas más tarde hasta la 28 de su rival. 

Pocos imaginaban que ese muchacho de jersey 14 iba a regalar chispazos de alegría frente a una férrea línea frontal de Burros, pero lo estaba haciendo y lo estaba haciendo bien. Emilio todavía acercaría más a su escuadra, no obstante, un mal centro y una segunda captura de Flores obligarían a los de Santo Tomás a conformarse con tres puntos que haría efectivos Ángel Corona. La patada fue impresionante: 54 yardas, y por el centro de los postes.

Apenas en su segunda aparición como titular, pero Angüis tenía arriba a las Águilas.

Fueron 15 jugadas, 66 yardas y más de seis minutos los que consumieron los Volátiles para marcharse 10-7 en el descanso. La esperanza de salir campeón en su aniversario 50 se veía cada vez más cerca, pero aún faltaban 30 minutos y un sinfín de oportunidades. 

Los pupilos del Coach Agustín López fueron los encargados de inaugurar las acciones durante el complemento. En esta ocasión el juego terrestre fue el que trataron de interponer y Alejandro García nos dejó ver por qué es el mariscal de campo más completo en la actualidad en tan sólo dos acarreos, el segundo de ellos hasta el terreno de las Águilas. 

El novato sensación Julio Hurtado no se quedó atrás y con una gran muestra de habilidad y velocidad dejó el balón en la yarda 2 luego de un acarreo de 29 yardas. Los miles de seguidores a Burros recobraron la voz y con palabras de aliento impulsaron la causa.

Luis Adán Ochoa (99) puso en predicamento la inminente voltereta al detener al mariscal dos yardas atrás del punto, pero en tercera oportunidad, apareció Gustavo Pecechea (1) en las diagonales para quedarse con el pase de 3 yardas de García. Rodríguez acertó el punto extra y con ello Zacatenco recuperó la ventaja en los cartones, esta vez 14-10. 

Pecechea se aferró al ovoide y logró la voltereta de los Burros.

Figuras de Burros Blancos como Jerome (72) y Gabriel García (70), así como Marcos Aguiñaga (54) y Alfonso Trejo (8) consiguieron cerrar huecos que a la postre redujeron las posibilidades del rival para avanzar. Del otro lado ocurrió lo mismo, Alberto Madriz (91), Alejandro Miranda (96), Alan Zárate (40) y Emmanuel Cajiga (3) supieron contender los embates rivales y sentaron las bases para que el resto del tercer período se fuera en series largas, cansadas y sin daño alguno. 

Quedaban 15 minutos y la afición del Instituto Politécnico Nacional seguía expectante; nadie se atrevía a parpadear porque el hacerlo significaría perderse un mínimo detalle y esos son los que siempre marcan diferencia. Así es como dentro de eso contexto, García Rosado y compañía vinieron de nuevo a la ofensa, con balón en su propia yarda 37 y el apoyo de miles de voces. 

Para este nueva serie cobraron relevancia dos elementos: el corredor Aaron García (32) y el receptor Carlos Omaña (18), quienes resultaron de vital importancia para el avance de Burros, y es que Omaña logró mover las cadenas en dos ocasiones, la segunda de ellas para timbrar la zona roja. La frontal defensiva, no obstante, sabría fajarse a tiempo y sólo permitieron tres puntos más en la pierna del infalible Francisco Rodríguez para acrecentar la ventaja equina 17-10.

Como toda la temporada, el QB García repartió la bola, pero complementó con daño por tierra.

La serie había sido muy larga, quedaba 7:31 en el cuarto cuarto y Águilas Blancas se encontraba en desventaja. La presión aumentaba al igual que la tensión, Zacatenco se sentía vencedor pero era un error dar por muerto a un equipo que vino de menos a más a lo largo de la temporada. 

Los partidos grandes son para la gente grande y Ricardo Angüis (14) se mostró imponente durante el último ataque de su equipo en tiempo regular. El QB acarreó el ovoide en las cuatro primeras jugadas de la serie consecuente para ganar 24 yardas, todo esto se le aunó una gran recepción de Ricardo Aviña (83) con la que las Águilas lograron posicionar el balón en la yarda 9. Tres jugadas después, Emilio Fernández sólo tuvo que dejarse ir para así empatar 17-17 por vía de un touchdown de una yarda.

Lo que se vivía en el estadio, amable lector, era una completa locura. Las Águilas Blancas habían logrado empatar y con 1:30 en el reloj, la última palabra quedaba en manos el «Magnífico» García y compañía.

Angüis tomó la responsabilidad en la serie que significó mandar el juego a la prórroga.

Ya en este punto fue difícil distinguir cuál Huelum retumbaba más fuerte, si el de los volátiles de Santo Tomás por el empate o el de Zacatenco por las esperanzas de un milagro. Lo único cierto es que era una verdadera fiesta guinda y blanco digna de una final de fútbol americano colegial.

Las leyendas se forjan por sus proezas, y Alejandro García Rosado tenía una cita pendiente: ya se le había negado el campeonato en 2017 cuando cayeron en semifinales frente a Pumas; también se le habían negado en 2018 frente a los Auténticos Tigres en Monterrey, la de hoy todavía era un misterio puesto que la defensa rival lo había estado acosando durante todo el partido, así que sin más por decir, Burros Blancos saltó al terreno de juego con el único objetivo: ganar.

Luis Enrique García (7) y Emmanuel Vázquez (2) consiguieron jugadas de mediano avance que, gracias a la habilidad de ambos, se convirtieron en un detonante que estaba a punto de explotar. Los castigos apagaron el fuego y redujeron todo a una sola jugada, con nueve segundos: un pase de Ave María que culminó en manos del profundo Axel Álvarez (6), intercepción que daba fin al tiempo regular. 

Nadie sabía lo que pasaba; nadie sabía cómo reaccionar. Alejandro García yacía en el terreno de juego víctima del desgaste y un golpe que le propinaron en esa intercepción, pero no era el único en hacerlo, también varios de su compañeros y rivales, pues tras 60 minutos de batalla, todo está por decidirse en series extras

El volado fue rápido, los capitanes -Ochoa de Águilas y Trejo de Burros- estrecharon sus manos y se fundieron en un abrazo. Las Blancas ganaron el volado y escogieron a su defensiva como primera serie, y los Burros eligieron la cabecera sur para que su ofensiva viniera a tratar de vestirse de gloria. 

La yarda 25 fue en un principio el inicio, pero un castigo más obligó a los guindas a colocarse 10 yardas atrás. Desde ahí, Alex García capturó el balón y lo llevó 28 yardas adelante para colocarlo en la 7 para otorgarle la primera y gol a su escuadra.

Dicha carrera marcó dos momentos importantes: el primero de ellos la explosión de la grada local, que con huelums y gritos como «Burros Blancos» silenció a su rival; la segunda, la lesión del linebacker estrella Emmanuel Cajiga, quien tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla por una lesión en la pierna izquierda.

Lo que aconteció después va a ser tema de discusión y polémica por mucho tiempo: el mariscal cedió el balón a Aarón García por la vía de un pase pala y éste se encargó de buscar el hueco para llevarlo hasta la zona del touchdown en jugada de ocho yardas.

Así lo hizo, o al menos eso sentenciaron los árbitros ya que antes de entrar a las diagonales, el defensivo de Águilas parece haber sacado el balón de su rival y con la bola rebotando fuera de las diagonales, parecía ser touchback, pero, tras la inercia y velocidad del momento, la planilla optó por dar la anotación por buena, tras varios segundos de plática, para así permitir a Burros Blancos alzarse con la ventaja momentánea de 24-17, luego del extra de Rodríguez. 

Todo iba a quedar en manos de los Volátiles de Santo Tomás, ya que entraría su oportunidad de serie ofensiva en la prórroga.  De inmediato se enfrentaron a un cuarto down y dos yardas desde la yarda 17, pero Angüis y Arvizu supieron definir con una conexión de siete yardas. Nadie estaba sentado, todos observaban a detalle; en la siguiente jugada, el mariscal acarrea pero eran echados atrás por un castigo. 

Yarda 20, Águilas con primera oportunidad. El balón es centrado a Angüis, por el lado derecho de la línea logra penetrar Alejandro Cornejo (1), el linebacker captura al QB, pero el ovoide queda libre; Gabriel García la recupera, y con el robo de balón en la segunda serie extra, Burros Blancos se coronó campeón de la Liga Mayor. 

Fumble. Partido. Campeonato.

Un partido sumamente disputado, en el que no solo el esfuerzo de los jugadores, la felicidad de un lado y la tristeza del otro lo reflejan. Los números respaldan esta aseveración: los Burros Blancos lograron 341 yardas totales por 296 de los Volátiles de Santo Tomás. Los eventuales campeones consiguieron 19 primeros y dieces por 16 de las Águilas.  

Al final, fue el Head Coach Agustín López el que consiguió su primer campeonato en Liga Mayor en su primera temporada, contrario a su similar Enrique Zárate que logró su primera aparición en Final como mandamás, pero todavía no logra el sexto para las Águilas Blancas. 

Alejandro García, quien terminara como el líder de yardas aéreas, pases y carreras de touchdown de la temporada regular, fue nombrado el Jugador Más Valioso de la Gran Final, gracias a su exhibición que terminó en 22 pases completos de 35 intentos para 146 yardas, 1 touchdown, 1 intercepción y 75 yardas por tierra. 

El baño de Gatorade fue obligado para el Coach López, que terminó su primera temporada como HC con 8 ganados y 1 perdido.

Burros Blancos capturó el campeonato para el casillero de Zacatenco luego de 30 años, ya que el último equipo del IPN en hacerlo fueron los Pieles Rojas, en 1989. Además, 2019 representa el primer título de los Burros Blancos desde que regresaron al máximo circuito de ONEFA en 2008. 

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