¡Ay Alfredo!

Receptor. El comentarista deportivo, Alfredo Domínguez Muro está anunciado para narrar el juego este viernes 8 de marzo de categoría Intermedia entre Pumas CU y Águilas Blancas. Muchos aficionados no olvidan su ambición y egoísmo en 1998 cuando trabajaba para Televisa y despojó al Canal Once del derecho de transmitir la Final de ONEFA. En receptor recuperamos el texto que se publicó en 2008, justo una década después de ese aciago capítulo que provocó que el canal del Politécnico dejará de transmitir casi 15 años el fútbol americano estudiantil de México. Uno de los golpes más dañinos para este deporte.

El texto a continuación fue publicado el 28 de febrero de 2008:

Receptor. Un ejercicio entre periodístico y literario nos permite conocer un poco más de las personas, sobre todo si éstas tienen el poder de escribir en algún medio de comunicación, con el riesgo de que les crean. En un periódico azul de deportes (Ovaciones) opinaron de lo que vive el fútbol americano en México. El autor no tienen autoridad moral para hacerlo. Aquí un botón de muestra.

Por Alberto García Castillo

Mi estimado Alfredo, permíteme dedicarte unas palabras, pues justo en este momento las mereces. 

Este año se cumplen 10 años del atroz golpe que le diste al fútbol americano de México.

¿Recuerdas?, fue en 1998, cuando alevosa, artera y descaradamente le quitaste al Canal Once la transmisión del juego final entre Borregos Salvajes del Tec de Monterrey y los Aztecas de la UDLA. 

Quizá mucha gente no lo recuerde, y por lo visto tu tienes una memoria muy corta, por ello me sorprende que opines del fútbol americano, cuando tu especialidad son las carreras de autos, y algo del soccer, ¿pero de americano?

Ay Alfredo, francamente mejor no te metas, no opines. 

En 1998 te nombraron director de deportes de una televisora nacional (Televisa), y entre las genialidades que se te ocurrieron fue transmitir la final de la ONEFA. Argumentaste amor al deporte de las tackleadas, al deporte estudiantil, según tú ibas a apoyarlo con todo, por ello abrías el espacio, para impulsar el fútbol americano de México.

No te preocupaste por algún juego de temporada regular, pero que tal empezar por el juego de campeonato. La mesa estaba puesta a tus buenos deseos de contribuir a engrandecer el fútbol americano de México. A 10 años de distancia, lo único que quedó de esas intenciones es el desprecio que te mereces. 

Desde 1993, Canal Once había contratado los servicios de una casa productora para transmitir los juegos de Liga Mayor. El programa se llamaba «Fútbol Americano Estudiantil» y cada sábado a partir de septiembre, el Canal Once, en punto de las 12 horas, transmitía alguno de los juegos más atractivos de la jornada. 

El Instituto Politécnico Nacional tuvo la visión de continuar con una trayectoria que entonces ya era una tradición de más de 25 años, de difundir y promover el fútbol americano estudiantil de México a través de la televisión. 

El IPN y el Canal Once no se limitaban a difundir los juegos de sus equipos representativos, sino que iban más allá, muchas jornadas se transmitieron juegos incluso de escuelas privadas. 

En el 93 se transmitieron las nueve fechas de temporada regular, una semifinal y la final entre Borregos Salvajes del Tec de Monterrey y Águilas Blancas del IPN. Además el Clásico Poli-UNAM y el Tazón Azteca. 

Lo mismo en 1994, 1995, 1996, 1997.

En este último año, la final fue entre Borregos Salvajes del Tec de Monterrey y los Aztecas de la UDLA. Canal Once transmitió desde el estadio Tecnológico de Monterrey. 

En 5 años se logró marcar un estilo innovador.

Se vió en la pantalla del IPN la aportación para generar figuras del deporte como Héctor Linares, Sergio Olvera, Caballero Valdivieso, Luis Ortega de la Sancha, Andrés Bautista, Abel Zavala, Fernando Álvarez, «los velocirraptores», Marco Palomino, Armando Higelín, Igor Romero, Iván «el veloz» Vélez, Enrique «el maestro» Villanueva, Carlos «el almirante» Altamirano, Alberto Pérez, Carlos Rosado, Marco Martos, Edgar Pulido, Edgar Zapata, conocimos «el Corral de plástico», «el Templo del dolor», «la muralla guinda», «la tonelada ofensiva», entre muchos otros detalles. 

Canal Once logró buen promedio de raiting en esos años, y tú por una ambición particular, lo sepultaste. En 1998, la tradición para ver los juegos de Liga Mayor era Canal Once.

Ese año, XEIPN transmitió el juego semifinal y durante la semana empezaron a promover el juego final que tendrían desde Monterrey. 

Entonces comenzó a correr un rumor. Que la empresa en la que estabas llevaría el juego. No podía ser cierto, si Canal Once no le cobraba ni al Tec, ni a la UDLA, ni a la UNAM por difundir los partidos. No podía ser cierto.  

Pero diste una demostración de poder, de egoísmo, de ambición.

Platicaste con la autoridades del ITESM y les bajaste el cielo y las estrellas. Según relataron posteriormente, hiciste una propuesta irrechazable, tú empresa «transmitiría en todos los espacios del Canal de cobertura Nacional el fútbol americano de México, mejor promoción no haría nadie más» (Dicen que dijiste «Tec, que haces con Canal Once, su señal es muy corta, vente al Canal abierto a todo el país, incluso sudamérica, sur de Estados Unidos, Europa y hasta África»). 

Y los convenciste dos días antes del juego.

Efectivamente, no había un acuerdo por escrito para los derechos de transmisión, cierto, el Canal Once difundió gratis el deporte, por ser amateur y estudiantil. No había formalidad, puesto que se hablaba en términos de instituciones educativas. 

Allí viste tu oportunidad, y sí, lograste los derechos del Juego Final. 

Canal Once se trasladó hasta Monterrey, y recuerdo, porque hasta grabaron tus palabras, que dijiste: «Canal Once no puede trasmitir ni un segundo de este juego, los derechos los tengo yo, ni siquiera con el apoyo el Presidente Zedillo pueden ustedes transmitir».

El poder en pleno. 

Y lo lograste. Un juegazo, 20-17 ganó el Tec, ante más de 35 mil personas que llenaron el estadio Tecnológico.  

Estabas orgulloso de tú labor. «Difundiré este deporte que tanta gente acarrea», reiteraste. 

Lástima.

Porque saliste de la empresa días después. Nunca más volvieron a transmitir un segundo de un juego en vivo.

Y lo peor , las autoridades del IPN aprendieron la lección del dinero.

Si no había formalidad en los derechos de transmisión, pues únicamente cubrirían a sus equipos Águilas Blancas y Pieles Rojas. Y así fue. En 1999, sólo 4 juegos en vivo. En el 2000, sólo 5 juegos en vivo. En 2001, únicamente el Clásico IPN-UNAM. A partir de 2002, nada. 

Gracias a ti, gracias a unos cuántos pesos, gracias a los engaños.

Y de allí, has estado en varios «palcos» y nunca hablas del fútbol americano, de resultados, de jugadores, de logros y hazañas, y dices que eres un «amante profundo» y ahora opinas de lo que ocurre en la Liga Mayor. Qué descaro, qué cinismo, qué desvergüenza. Y luego lo comparas con el soccer. Con todo respeto… 

Carta virtual de receptor para Alfredo Dominguez Muro

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One thought on “¡Ay Alfredo!”

  1. Vaya, que sorpresa tan desagradable! ojalá que este señor no meta manos ni boca en nuestro deporte, los verdaderos aficionados identificamos a los verdaderos comentaristas.

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