La rivalidad Pumas – Poli, el fútbol americano y el cine

  • El fútbol americano en México, la rivalidad Poli-Universidad y el cine mexicano tuvieron una relación que plasmó la juventud, la vida de la comunidad estudiantil, y el impacto del deporte en la época de los 50 y 60. Las películas, al día de hoy, sirven como referente de lo que significó el deporte para la identidad de ambas instituciones.

Alberto García Ramos publicado en el portal Planos Medios
Foto: Viva la Juventud (youtube)

Alguna vez en la vida, el fútbol americano fue tan popular que los encuentros entre UNAM e IPN se llevaban a la pantalla grande.

La rivalidad estudiantil entre las dos máximas instituciones de educación pública superior en nuestro país existe ya desde casi hace 8 décadas, prácticamente empezando desde la incepción del Instituto Politécnico Nacional en 1936.

A través de los años, el Poli y la Universidad Nacional Autónoma de México han conservado un sentimiento de enemistad fraterna, todo esto de la mano del fútbol americano, que a su vez, tuvo un impulso importante gracias al cine mexicano de la Época de Oro. 

Un puñado de películas de 1952 a 1962, la última etapa del Cine de Oro, toman esta rivalidad Poli-Uni ya sea como línea conductora de la trama o como un toque secundario para resaltar la vida estudiantil de la época.

“Definitivamente el cine sí movió muchas consciencias y creó muchas expectativas en el público, y definitivamente toda esta rivalidad Poli-UNAM y el impacto del fútbol americano tiene que ver mucho con las películas (de esa época)”, platica Rafael Aviña, crítico de cine, investigador, escritor y el más reciente galardonado con el premio El Guerrero de Oro de la Prensa, reconocimiento al mérito periodístico que otorga la Red de Prensa Mexicana de Cine A.C.

Es justo en esta década cuando también se le considera época de oro para el deporte de las tacleadas, y fue aquí donde se le da el mote del deporte estudiantil por excelencia; al mismo tiempo, se empieza a integrar al sector juvenil de la población como protagonista de historias en el cine mexicano, que antes no formaban parte de las historias cómicas y melodramáticas de la escena cinematográfica nacional.

Los adolescentes, quienes no existían, se convirtieron en protagonistas de estas (nuevas) historias. Esto coincide también con la creación de Ciudad Universitaria, que se inaugura en 1952. Una parte fundamental (de la creación de la identidad universitaria) fue el deporte, y sobre todo el fútbol americano, con el Estadio Olímpico.”

La rivalidad entre la UNAM y el IPN no se estableció de manera efervescente sólo por el choque estudiantil y académico; como mencionó Aviña, debido a la inauguración del Estadio de Ciudad Universitaria en 1952, el deporte tuvo una muy fuerte influencia, y los partidos entre los auriazules de universidad y los guindiblancos del politécnico tenían la capacidad de llenar de manera total el inmueble.

Directores como Fernando Cortés recogen en sus cintas imágenes reales de los llenos absolutos que abrumaban al estadio. Viva la Juventud (1956) y Dile que la Quiero (1963), ambas del mismo Cortés, son ejemplos memorables.

“Con decirte que (en esos partidos), el estadio a las 10 de la mañana estaba casi lleno, al medio día ya estaba completamente lleno, y el partido era hasta las 4 de la tarde”, cuenta Manuel Reynoso, jugador de Pumas de Liga Mayor en 1955 y 1956 quien apareciera en la obra de Resortes.

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Llenos absolutos se veían en las tribunas del EOU, y así lo reflejaban en sus obras cinematográficas los que recogían estas imágenes. (Créditos: Youtube)

Viva la Juventud es posiblemente la película más emblemática de la rivalidad que lleva al fútbol americano en su hilo conductor. Con Adalberto Martínez “Resortes” interpretando al protagonista, el Cheché, las acciones románticas y cómicas reflejaban la vida de la juventud universitaria y politécnica.

La película termina con el partido entre ambos equipos en el ahora también llamado Olímpico 68, que luego de cuatro cuartos resulta en un empate como símbolo de la hermandad que realmente une a las instituciones, más allá del odio deportivo.

Otro de los retratos importantes de esa época es la historia de vida del Padre Lambert, uno de los entrenadores más populares del Instituto Politécnico Nacional, a quien Joaquín Cordero da vida en la obra Siempre Hay Un Mañana (Juventud Sin Dios) (1961).

Bajo el liderazgo de Lambert Denher, el Instituto Politécnico Nacional capturó el primer campeonato de su historia luego de derrotar 13-12 a la Universidad en el torneo de 1945. Pero Lambert no sólo es recordado por sus proezas deportivas.

En el libro Primero y Diez: 104 años de Fútbol Americano, se describe al también sacerdote como “entrenador y guía espiritual de los Burros Blancos, les impuso severos hábitos de disciplina en el juego y de religión; los que en otras épocas eran descreídos se volvieron religiosos con aquel hombre, (…) hizo dos cosas fundamentales: identificarlos con el estudio y ganar dejando atrás derrotas honrosas.”

Todo el desarrollo de Denher es retratado en la obra del director Miguel Morayta que plasmó en el séptimo arte uno de los momentos más importantes no sólo para el deporte politécnico sino para el impulso y crecimiento de la identidad guinda y blanco entre sus estudiantes, ya que llevó al programa a ser uno ganador, y generó una cultura de crecimiento entre sus jugadores.

El impacto que tuvieron estas películas y otras más como La locura del Rock and Roll (1957), Una Calle Entre Tú y Yo (1952), Paso a la Juventud (1957), Dile Que La Quiero (1963) y Sí, Mi Vida (1953) sobre la identidad tanto de la comunidad universitaria como politécnica todavía se siente, que a pesar de que el fútbol americano hoy no es tan popular como lo era en aquellos tiempos, todavía hay una relación entrañable entre esta disciplina deportiva y los estudiantes de ambas instituciones.

“En esa época el cine era lo más popular. La gente iba mucho al cine, mínimo la mitad de las películas (en cartelera) eran mexicanas. El cine nacional tenia una presencia impresionante en el espectador (…) y sí fue fundamental estas películas para el fútbol americano”, así lo concluye el crítico.

Actualmente, el fútbol americano está intentando regresar a sus tradiciones. Ya regresó la disciplina al Estadio de la Ciudad de los Deportes, en el que justamente, la rivalidad Poli-Uni, metió de manera extraoficial a 30,000 aficionados en las tribunas.

Para la comunidad de este deporte, las películas de la década de los 50 son el referente de lo masivo, espectacular e intrínseco que fue el fútbol americano en las comunidades universitarias y politécnicas, y desde entonces, siempre buscará replicar y superar lo que estas películas exponían sobre el bien llamado deporte estudiantil por excelencia. 

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El Olímpico siempre recibirá miles de aficionados cuando se miden Poli y Universidad (Créditos: Ernesto García/receptor.com.mx)
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El Estadio de la Ciudad de los Deportes es considerado la segunda casa de esta rivalidad.
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