“Nos encontramos concentrados en ganar. Ustedes en festejar…”

  • Reflexión de los acontecimientos del sábado 27 de octubre, en el que unos invictos Burros Blancos fueron derrotados de manera contundente. Viniendo de una derrota, fueron los Pumas CU los que se vieron como el equipo dominante, en el Clásico en la Ciudad de los Deportes.

Carlos Miranda

En la atmósfera prevalecía una creencia generalizada. Y emitía un mensaje curioso compartido por miles de aficionados y fanáticos de este deporte. Tal vez la sentencia estaba  motivada por el afán de no querer presenciar nuevos capítulos de la misma historia. O probable por el ansia de ver coronado al equipo que lleva años sin un título nacional.

La sensación generalizada surgía de la convicción de que la versión 2018 de los Burros Blancos del Instituto Politécnico Nacional, no estaba para tanteos. Los partidos precedentes de esta temporada significaban la constancia inequívoca de que reunían los requisitos suficientes para obtener el campeonato, sin que ya nadie estorbase en su camino.

Parecía que querían campeonarlos por decreto. Por un silogismo básico que consistía en haberle ganado a un equipo que a su vez le ganó al equipo y así por el estilo. Un razonamiento básico motivado en la fascinación y que encubría el anhelo.

La invasión de frenesí en los seguidores de este equipo tuvo el efecto de alejarlos de la dinámica conocida de este deporte, que resulta vasta en ejemplos de giros inesperados y abruptas irrupciones contra todo pronóstico.

Campeonarlos desde ya resultaba una ilusión fraguada en el deseo, y el deseo existe por algo que en la realidad no se tiene. De este tamaño andaba la expectación.

Los Pumas cimentaron su triunfo desde que arribaron a la mitad del campo, antes de comenzar el partido. La actitud constituyó un desafío que ya ni los alaridos de los politécnicos pudieron reducir. Fue una posición determinante de poder sicológico que se impuso sobre el ánimo festivo en el que se encontraban los Burros. El mensaje resultó claro: “Nos encontramos concentrados en ganar. Ustedes en festejar…”.

El tanque y el cuerpo les sirvió para poco más de un cuarto. Ya desde la parte final del segundo se anunciaba la definición de lo que vendría para la segunda mitad. Segunda mitad que resultó inclemente. Una de esas historias donde no se sabe si la realidad se convierte en pesadilla o la pesadilla se ha vuelto realidad.

Los seguidores de los Pumas esperaban una reivindicación del equipo. Pero nadie imaginaba semejante demostración de enjundia. Los pronósticos de los seguidores universitarios se restringían a un marcador bastante cerrado a favor del azul y oro. Ninguno proyectó semejante demostración de poder.

Ya se ha mencionado: el golpe de autoridad resultó contundente. No deja lugar a dudas. ¿Se habrá echado de menos que los equipos campeones tienen todo para crecer durante el desarrollo de la temporada, pese a un mal comienzo o los descalabros? Hasta ahora los politécnicos no han demostrado poseer estas cualidades. Se les reconoce que comenzaron impresionando a propios y extraños. Pero, ¿tendrán la capacidad de sobreponerse a una derrota? Decir “derrota” en este caso es una invitación al optimismo, porque hay quienes sentencian desde la tribuna guinda que han vuelto a su realidad. Percepción lamentable que no se desea ni se comparte en la tribuna puma.

Para la historia habrá de quedar el embeleso desbordado de la afición burra hacia los hermanos insignia. En especial, hacia el jugador que les representa cualidades de mesías que los llevará al paraíso. Justo aquí radica la ingenuidad politécnica.

Creer que las cualidades “sobrenaturales” de un jugador convertirán un equipo colegial en campeón raya en inocencia. En años recientes ni siquiera los jugadores excepcionales han podido ganar solos. ¿Se sabrá que se aceitan todas las partes para el funcionamiento de máquina’. Si no, ¿cómo es que en la segunda parte quedó neutralizado y golpeado el qb emblema?

La línea puma juega con asombrosa fuerza y precisión. Notable su trabajo para la ejecución de los que avanzan yardas y hacen anotación. Quítese la eficacia de la línea puma y se imaginarán en qué queda esta ofensiva. Justo por esta razón, algunos comentan en las tribunas que a cada touch down el anotador debería hacer un reconocimiento a sus bloqueadores.

Bueno. Entonces ¿y el jugador “magnífico”? Resulta que lo magnífico le sale con defensivas con pendientes de trabajo táctico, habilidad, desarrollo atlético y velocidad. Si ocurre que se topa con una defensa trabajada con todas las de la ley… pues un simple mortal.

Los aficionados politécnicos deberían ejercitar la cautela y la confianza en su equipo. Luego de la derrota del sábado hay quienes han resucitado la vieja consigna de crear un equipo único del IPN. Vaya demostración de desesperanza mutada en brutalidad. Los equipos politécnicos se encuentran creciendo año con año. No al ritmo deseado. Sí, paso con paso. No hay retroceso en ninguno de los dos. Tal vez un avance más sólido en uno que en otro. Pero, aún no puede decirse la última palabra.

De aquí al final de la temporada puede haber sorpresas. En caso de que no las haya, habrá que elaborar un balance de los equipos. Por ahora, lo visto hasta esta jornada no deja duda que los equipos politécnicos crecen.

Merecida felicitación a Pumas. Tuvieron que padecer una lamentable derrota en su propio estadio para dar inicio, por fin, a su temporada. La demostración del sábado en el Estadio de la Ciudad de Los Deportes, constituye acaso el banderazo de salida hacia una carrera que apenas comenzó.

Enhorabuena.

 

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2 thoughts on ““Nos encontramos concentrados en ganar. Ustedes en festejar…””

  1. Carlos Miranda, seguramente eres un fanático de los Pumas. Dejé de leer tu narrativa a mitad, ya que no comparto tu opinión. Solo quiero decirte que es un juego de temporada, ya los playoffs nos diran quién tiene la razón. Todos esperábamos un mejor partido, sin duda nos ganaron pero he visto mejores versiones de los Pumas que el equipo de este año. Nos vemos en la final. Burros Blancos Gloria!

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