Espíritu de underdogs, equipo de campeones

Alberto García Ramos 

Tal vez no debieron haber dudado de ellos luego de la lesión de Carson Wentz. Tal vez sí eran el mejor equipo de la NFC como su récord indicaba. No era una tarea sencilla, enfrente estaba sólo el único dueto QB-coach en ganar 5 Super Bowls. La historia para las Eagles consta de dos partes: la de su sorprendente campaña regular, y la de su espíritu de combatir ante la adversidad en postemporada. Un juego de grandes resultó en el primer Super Bowl para Filadelfia, un equipo grande.

Alberto García Ramos 

Cada año, parece ser que el Super Bowl más reciente se convierte en el mejor de la historia. Omitiendo la edición 48, los últimos 10 Super Bowls se han definido en promedio por una diferencia de 6.6 puntos. El año pasado, la edición LI vio la primera acción de tiempo extra en el juego por el trofeo Vince Lombardi.

El Super Bowl LII, jugado en el US Bank Stadium de Minneapolis, Minnesota, la victoria 41-33 de los Philadelphia Eagles sobre los New England Patriots, no rompe con la tendencia, y  en definitiva es uno de los mejores de todos los tiempos.

Como una auténtica batalla de boxeo entre dos pesos pesados, el equipo que tocara el balón terminaba en las diagonales. Las Eagles y los Patriots se combinaron para el juego más prolífico EN LA HISTORIA DE LA LIGA. No del Super Bowl, no de los playoffs; estos equipos se combinaron para 1,151 yardas en cuatro cuartos de juego. ¿Patadas de despeje? UNA EN 60 MINUTOS.

El equipo que dio el primer golpe fue el que conservó la victoria, pero de ninguna manera fue una pelea fácil.

Los Eagles y los Patriots intercambiaron goles de campo en sus series iniciales. Empezaba a verse como una batalla metódica ofensivamente, y el primer touchdown del encuentro vino gracias a un jugadón de Alshon Jeffrey (17): una gran recepción de 34 yardas, cortesía de un envío de Nick Foles (9). El extra fue malo y el marcador se mantuvo 9-3 en favor de Philly.

Los Pats y Tom Brady se metieron hasta la yarda 8 de las Eagles, pero forzados a intentar un gol de campo, se fueron con 0 puntos luego de un error del detenedor de la bola; Stephen Gostkowski no pudo meterlo de 25 yardas.

Sin embargo, la defensiva patriota respondió con el único tres y fuera del encuentro, y consecuentemente, la única patada de despeje de la tarde.

Los pupilos del legendario Bill Belichick siempre son comandados con los riesgos de las decisiones de su Head Coach. En 3era y 5 desde la 35 de Philly, una jugada de truco hubiera terminado en un tremendo primero y diez, si no es porque Tom Brady, el QB, soltó el pase de Danny Amendola, el cual le pegó en las manos pero fue incompleto. Belichick decidió jugársela en 4to down, pero la defensiva Eagle se cerró y forzaron el intercambio de posesión.

¿La respuesta del ataque de los Campeones de la NFC? Touchdown de LeGarrette Blount. El dos veces campeón con los Patriotas rompió tacleadas en un acarreo de 21 yardas. Philly fue por dos puntos, pero fallaron; el marcador leía 15-3 temprano en el segundo cuarto; New England caía en un hoyo, pero todos sabemos, no es problema para los Patriots.

El único error en las estadísticas del QB Nick Foles vino con 5 minutos para el medio tiempo. Buscando una vez más profundo a Jeffrey, su pase fue desviado, y Duron Harmon interceptó el ovoide, que se quedó en la yarda 10 de los Patriots.

La respuesta de Brady fue la esperada: cuando le das oportunidades, él las toma.

Siete jugadas y 90 yardas después, James White capitalizó la serie ofensiva con un touchdown de 21 yardas para recortar la ventaja de las Eagles 15-12 con un poco más de dos minutos para el show del medio tiempo; Gostkowski falló el extra.

Foles y la ofensiva de las aves no querían irse al descanso sin antes volver a meterse a las diagonales.

Con 34 segundos y enfrentando 4a y gol desde la yarda uno, las Eagles se robaron una página del playbook de los Oklahoma Sooners, e inclusive la mejoraron: el centro fue directo al corredor Corey Coleman, que engañando como una resbalada, le regresó el ovoide al ala cerrada Trey Burton, quién conectó en las diagonales con el propio Foles, quien estaba absolutamente solo para hacer la recepción.

Como en el Rose Bowl del pasado enero, donde el QB Baker Mayfield recibió el touchdown enviado por su receptor, Foles hizo la anotación de truco para ampliar la ventaja de su equipo. El QB, suplente hasta la lesión del estrella Carson Wentz, se convirtió en el primer jugador de la historia en lanzar y recibir un touchdown en un Super Bowl.

Pero los fuegos artificiales apenas comenzaban. Al medio tiempo y con el marcador 22-12 en favor de los Eagles, no había nada seguro. Claro, sólo un equipo abajo por 10 o más puntos al medio ha regresado para ganar el Trofeo Lombardi, pero ese equipo regresó de 25 puntos atrás para coronarse, y ese equipo estaba en la banca contraria a los Eagles, los campeones reinantes Patriots.

Luego de que Rob Gronkoswki fuera prácticamente nulificado en la primera mitad (1 recepción), los Pats se voltearon a él al inicio del tercer cuarto. Cuatro recepción en el primer ataque incluyeron un touchdown de 5 yardas para inmediatamente recortar el déficit a tres.

Los Eagles hicieron lo que muchos equipos no han sido capaces de hacer en contra de New England: quitar el pie del acelerador. Nick Foles respondió con un pase de touchdown de 22 yardas a uno de los héroes silenciosos de la tarde: el novato no drafteado Corey Clement, quien terminó conn 100 yardas por recepción en la tarde.

Fue en estos momentos del tercer cuarto donde el Super Bowl se empezó a sentir como una película, más precisamente, como una película del héroe de Philadelphia: Rocky Balboa. Obviamente, las Águilas encarnaban al pugil italo-americano.

Se sintió como el tipo de juego que no tenía descanso; en los momentos que Philly ampliaba su ventaja, los Pats respondían inmediatamente. Después del 29-19 de Coleman, Brady respondió con un pase de touchdown de 26 yardas a Chris Hogan, y, otra vez, recortaron el déficit a tres.

En la última jugada del tercer cuarto, con 15 minutos por jugarse, la Edición LII del Super Bowl se convirtió en la más prolífica: ambos equipos se combinaban para 962 yardas totales; haciendo énfasis en que todavía quedaban 15 minutos para el final.

En el primer minuto del cuarto cuarto, las Eagles se alejaron con el segundo gol de campo de Jake Elliott para subirse 32-26.

Sin embargo, Tom Brady no estaba para goles de campo. La máquina aérea hecha QB sabía que un touchdown les daría su primera delantera del día, y así fue como respondió. Una serie de 10 jugadas y 75 yardas finalizó con un pase visualmente bellísimo, una espiral de Brady a Gronkowski que aprovechando su enorme físico, se quedó con la bola en las diagonales. El extra fue bueno de Gostkowski, y por primera vez en 50 minutos de juego, los Pats estaban arriba, 33-32.

¿Cuestión de tiempo, no? Empezaba a sentirse así. El año pasado regresaron de 25 atrás para ganar. Este año solo eran 12 (abajo 15-3 en el segundo cuarto) y ya estaban arriba; empezaba la canonización de Tom Brady, que se acercaba a su sexto anillo como campeón.

No tan rápido, dijeron las Eagles, y en especial, el mariscal opositor, Nick Foles.

Con 9 minutos en el reloj, Foles y las Águilas decidieron que jugarían por todo en esa serie. Es 4a oportunidad y 1 desde su yarda 45, y el Head Coach Doug Pederson, con 5 minutos en el juego de Campeonato, decidió ir por el primero y diez. El resultado: pase de Foles a Zach Ertz, 2 yardas, primero y diez.

Fue Ertz (86) el que eventualmente se convirtió en el héroe. En tercera y 7 en la yarda 11 de New England, Foles buscó a su ala cerrada que en cobertura hombre a hombre, ganó la posición, y se metió a las diagonales. Las Eagles fueron por dos puntos, pero fallando la conversión, el marcador leía 38-33 en favor de los de la Ciudad del Amor Fraterno.

Y es que los Eagles entendieron que, con Tom Brady en fuego, la mejor defensiva es mantenerlo en la banca. La serie ofensiva usó 14 jugadas, consumió 7 minutos del reloj, y aún así, necesito de una excelente jugada para meterse a las diagonales con la conexión de Foles a Ertz. Y con todo esto acumulado, Brady tenía todas las de ganar, como siempre lo ha hecho.

Esta historia ya se conoce. Este libreto ya está leído, era momento del más grande de entrar al campo.

2:21 en el reloj.

Un touchdown lo gana.

Tom Brady es el QB.

Sería más una anomalía si el mariscal de campo más laureado en la historia del deporte no lograra un último regreso para arrebatarle el alma a todo Filadelfia y capturar su sexto Lombardi.

En los momentos que Rocky Balboa parecía haberlo dado todo, pero no lo suficiente para derrotar al campeón Apollo Creed; en un partido que ya había superado las 1,000 yardas totales, y que la defensiva no había sido protagonista; en una situación en la que todos esperaban que Brady guiara a los Pats hasta las diagonales, fue la muralla de las Eagles la que dio el golpe de knockout.

Todo QB sabe que no necesita haber muchos sacks en la hoja de las estadísiticas para sentirse presionado. Brady, hasta ese momento, no había sido capturado, pero sí golpeado por la feroz línea defensiva de las Eagles.

Fue Brandon Graham el encargado de hacer la primera captura sobre Brady, pero con la aderezó con saber a campeonato: un fumble sobre el mariscal de campo, el cual Derek Barnett recuperó, hizo explotar a los fanáticos de las aves; el título estaba a poco más de 120 segundos de llegar a Philadelphia.

El sack de Graham pasará a la historia como una de las jugadas defensivas más impactantes en la historia del Super Bowl. Allí,  junto con la intercepción en la yarda 1 de Malcolm Butler en el XLIX, junto con la intercepción de touchdown de Tracy Porter en el XLV, junto con la intercepción de 100 yardas de James Harrison en el XLIII.

El sack de Graham fue capitalizado con el tercer gol de campo de Elliott en la noche, para ampliar la ventaja 41-33 con escasos segundos en el reloj. Sin tiempos fuera, la posibilidad parecía remota inclusive para el considerado mejor QB de la historia.

A Brady le quedó el último recurso de todo creyente: el Ave María.

El Ave María fue respondido, pero para la ciudad de Filadelfia, Pensilvania, que por primera vez en su historia, pueden llamar a sus Águilas “Campeones del Super Bowl”. El pase, dirigido para Gronkowski, rebotó en múltiples ocasiones antes de finalmente caer al césped.

Un auténtico choque de titanes; los dos sembrados #1 tanto en la conferencia Americana como Nacional; los dos mejores equipos de la liga, dieron como fruto un Super Bowl de auténtica hazaña.

La historia para uno de esos equipos era su consolidación entre los mejores de la historia de los deportes. Ya se hablaba de Brady ganando su sexto anillo, llegando al Olimpo deportivo, junto a las personalidades de Michael Jordan de la NBA, Michael Phelps de los deportes olímpicos, Serena Williams del tennis y Michael Schumacher del automovilismo. Se hablaba de Bill Belichick como el mejor coach de la historia, intentando ganar el mismo número de títulos que los pioneros del profesionalismo del ovoide: George Halas (Chicago) y Curly Lambo (Green Bay), ambos con seis. Ya se hablaba de New England consiguiendo seis, la mayor cantidad en la era del Super Bowl, pero lográndolo en sólo 18 años, cosa que Pittsburgh logró en cuatro décadas.

¿Para el otro equipo? La duda. La falta de credibilidad que la gente le dio al conjunto. Luego de la lesión del QB Carson Wentz en la semana 14, los cuestionamientos eran enormes alrededor de las aves. No importaba que aún después de la lesión de Wentz, aseguraron su lugar como #1 de la NFC. Las apuestas los convirtieron en el primer sembrado #1 en no ser el favorecido a ganar en la Ronda Divisional de los playoffs. Despacharon a los Campeones de la Conferencia, los Falcons; la semana siguiente, despacharon a los Vikings, que buscaban llegar al Super Bowl como locales.

En el Super Domingo, los reflectores fueron ofensivos. Las 1,151 yardas son la mayor marca en cualquier juego en la historia de la NFL. Las 505 yardas de Tom Brady son la mayor cantidad en la historia del Super Bowl. En temporada regular, sólo 21 partidos han visto a un QB lanzar 500 o más yardas en la historia de la liga. Brady lo hizo en el escenario más grande. Brady dió su demostración individual más grande en un Super Bowl.

Pero no hay que ignorar que es un deporte de conjunto, y hoy, la defensiva Patriota no tuvo respuesta para el ataque águila.  Y tampoco se puede tapar el sol con un dedo sobre una de las cuestiones más extrañas del domingo: el esquinero Malcolm Butler, héroe de New England en el Super Bowl XLIX, fue mandado a la banca por la totalidad del encuentro. Un jugador que estuvo presente en 97% de las jugadas defensivas de los Pats en 2017, su ausencia en el Super Bowl fue llamada “una decisión de fútbol” por el Head Coach Bill Belichick. Habrá que esclarecer la situación,  una que para muchos es de menos, cuestionable. Probablemente la reputación y el currículum de Belichick lo exoneran de no responder, pero se mantiene como una de las más grandes dudas del Súper Domingo, y uno de los más grandes “hubiera” para la defensiva Patriota, que se quedó sin CB titular.

En la pelea por el campeonato, fueron los underdogs, los no favorecidos, los que lideraron el marcador por la mayoría del encuentro, y los que al final, dieron el golpe definitivo. Fue Rocky Balboa, un simple pugilista de los barrios bajos de Philadelphia el que logró levantarse en el ring y derrotar al Campeón Pesado Apollo Creed.

Fue Nick Foles, que llegó a la NFL con las Eagles pero tuvo que pasar por otros dos equipos para regresar a Philly en esta pretemporada, y eso como suplente. Fue el mariscal de campo que, luego de dos partidos en temporada regular que dejaron muchas dudas, salió a dar una de las postemporadas en la historia: 77 pases completos de 106 intentos para 971 yardas, 6 touchdowns y 1 intercepción, completando 72.6% de sus envíos. Fue Foles que demostró ser el relevo perfecto para el que parecía ser el MVP de la Liga, Wentz, y en su lugar, se convirtió en el MVP del Super Bowl LII (28 de 43 para 373 yardas, 1 recepción de touchdown, 1 interceptado).

Fue el espíritu de underdogs que le dió la chispa necesaria a las Eagles para medirse contra los grandes. Ganaron 13 partidos en temporada regular, pero aún así, dudaban de ellos en su conferencia. Dudaban de ellos contra la dinastía más grande de los últimos tiempos.

En aquella edición del Super Bowl XXXIX, que también vio a las Eagles y los Patriots medirse, Philadelphia fue el victimario que consolidó el lugar en la historia para New England, ganando su tercer anillo en cuatro años.

En la edición LII, Philadelphia no quiso volver a ser el tercer equipo derrotado en el Super Bowl en cuatro años contra los Patriots. Tom Brady y Bill Belichick estaban a punto de convertirse en leyendas vivientes. Su legado no queda disminuido, pero Philadelphia demostró que son mortales.

Mortales como la gente pensaba de Nick Foles, de la defensiva de las Águilas, de todo el conjunto luego de la lesión de Carson Wentz.

Contra las incógnitas, contra los pronósticos, contra un par de leyendas aseguradas a estar en el Salón de la Fama, las Eagles pelearon como lo que son: un equipo grande.

En un espectáculo aéreo, fue una jugada defensiva la que capturó el campeonato.

En el escenario más grande, fue un suplente el que marcó la diferencia.

Como Rocky Balboa a su esposa luego de ganar el Campeonato Mundial, las Eagles le gritaron a la Ciudad de Filadelfia luego de ganar el Super Bowl: Lo hicimos.

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