Lo mismo de siempre

Alberto García Ramos

Dos de las mejores defensivas de la nación. La edición III del Clemson-Alabama. Los Tigers, campeones defensores, no le temían a nada. Pero sin un Deshaun Watson en los controles, Alabama simplemente hizo lo que acostumbra: sofocar. El Crimson Tide disputará su tercer campeonato nacional en fila, e intentarán ganar su quinto título en nueve años.

El Sugar Bowl, jugado en el Mercedes Benz Dome en New Orleans, Louisiana, vio a los Clemson Tigers (1) y el Alabama Crimson Tide (4) medirse frente a frente por tercera postemporada consecutiva: las últimas dos definieron al campeón nacional. Hoy, el Sugar Bowl fue una semifinal, pero para mala noticia de los Tigers, fue el más disparejo de los tres encuentros, con Alabama arrasando 24-6 sobre el #1 de la nación.

Hace casi una década que comenzó la época de dominación de Alabama. Las derrotas (que son pocas) más dolorosas y memorables del Crimson Tide  contienen un común denominador: para ganarle a Alabama no funciona la defensiva, funciona un playmaker. 

En 2008, Tim Tebow los venció; en 2010, Cam Newton; en 2012, Johnny Manziel; los tres, ganadores al Heisman. En 2013, fue Auburn con un milagro; en 2014, fue Ezekiell Elliott; en 2016, fue Deshaun Watson.

Se debe tener un jugador verdaderemente prodigioso del lado ofensivo del balón para poder derrotar a Alabama en el escenario grande. Y Clemson, con todo y su músculo del lado defensivo, simplemente no cumplió con la receta en 2017.

La defensiva de los Tigers llegaba como una de las más feroces de la nación. Con 44 capturas del QB en la temporada regular, Clemson se dedicó a aterrorizar ofensivas. La línea defensiva es de auténtico miedo: Clelin Ferrell, Austin Bryant y Christian Wilkins tienen babeando a los coordinadores defensivos de la NFL, y Dexter Lawrence parece ser el mejor de los cuatro, pero no puede entrar al Draft de la NFL hasta 2019.

Sin embargo, aún con la defensiva siendo mejor que en 2016, año que ganaron el campeonato, la diferencia fue una: el QB. Deshaun Watson lideró a Clemson la temporada pasada, antes de dar el salto a la NFL. Un auténtico fuera de serie, su sucesor fue el QB de segundo año Kelly Bryant.

Bryant cumplió durante toda la temporada, pero la experiencia y el calibre del mariscal no fueron suficientes para medirse contra una defensiva como la de Alabama, año con año, la más feroz de los Estados Unidos.

Con el marcador 10-3 en favor de Alabama, un fumble del QB Jalen Hurts le dio una oportunidad de oro a Clemson: la bola en la 20 rival, arrancando el tercer cuarto. Era la oportunidad para Bryant y su unidad ofensiva de capitalizar para empatar. En su lugar, tres y fuera de Clemson, que terminó con gol de campo, 10-6 aún abajo.

La defensiva Tiger hizo su trabajo. Alabama terminó con 141 yardas terrestres y una cifra pobre de 120 por aire. Sin embargo, del lado ofensivo, Clemson apenas totalizó 188 yardas.

¿El momento cúspide del encuentro? Cortesía de Da’Ron Payne.

Bryant estaba armando una buena serie ofensiva, ya en territorio rival, abajo 10-6, con la oportunidad de dar la vuelta con un touchdown.

En 2da y 2, en la 35 de Alabama, Bryant se echó para atrás, a lanzar, la presión cayó muy rápido y un pase desviado cayó en las manos del linero defensivo Da’Ron Payne, quien tomo el ovoide y llegó hasta la 43 de Clemson. Un foul personal movió la bola hasta la 28, frenando el buen ataque de los Tigers, y dejando a Bama en la puerta de la zona roja.

Siete jugadas después, Hurts conectó con el mismo Payne, en pase de 2 yardas para poner el touchdown, que aunque 17-6 no es un margen escandaloso, con la defensiva de Alabama ya se sentía inalcanzable.

Exactamente en la siguiente jugada se finiquitó el encuentro. Faltaban 20 minutos por jugarse, pero Clemson no tendría oportunidad de generar algo. Bryant fue interceptado nuevamente, esta vez por Mack Wilson, quien llevó 18 yardas la bola para meterse a las diagonales, y marcar el eventualmente definitivo 24-6. En cuestión de 13 segundos, 14 puntos del Crimson Tide fueron letales.

Cinco capturas sobre Kelly Bryant y 64 yardas terrestres fue el saldo de Alabama sobre los Tigers. Luego de dos ediciones que vieron a ambos equipos anotar más de 30 puntos, hoy Alabama regresó a lo que sabe hacer: dejar que la defensiva le de una muerte lenta a sus oponentes.

Si no hay un auténtico playmaker del lado contrario, la muralla carmesí es sumamente efectiva, y jugarle el juego defensivo al titán defensivo usualmente termina en una victoria para Alabama. Hoy Clemson lo aprendió.

La victoria en el Sugar Bowl asegura a Alabama en el Campeonato Nacional a jugarse el 8 de enero en Atlanta, Georgia, contra los Georgia Bulldogs. Es la sexta ocasión en 9 años que el Crimson Tide jugará en el Campeonato, y Nick Saban intentará conseguir su sexto título como Head Coach ante su más reciente coordinador defensivo y ahora Head Coach de Georgia, Kirby Smart.

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