Los siete momentos del Clásico Pumas – Águilas Blancas

Para muchos de estos jugadores, su primer clásico vistiendo los colores de la UNAM o el IPN. Para otros, el último. Los siete momentos que definieron el Pumas-Águilas Blancas, en el que los Volátiles prácticamente se despiden de postemporada y los felinos se instalan en ésta.


Alberto García Ramos / receptor

1. Por supuesto que una de las historias pilares del partido entre los Pumas CU y las Águilas Blancas fue la lesión del estelar RB politécnico Franco Vázquez, quien apenas estaba comenzando a agarrar ritmo en este cotejo cuando en el segundo cuarto sufrió una lesión en la rodilla derecha y por la cual ya no regresó.

Las Águilas Blancas habían adoptado la formación wildcat con el centro directo a Vázquez, muy al estilo de la semifinal de Liga Mayor en 2019 en la que Emilio Fernández ocupó este rol de caballo de batalla desde la posición de QB y con la que lograron vencer 15-10 a los pedregalinos.

En la segunda jugada consecutiva en esta formación, empatados 0-0, el corredor procedente de Raiders Arboledas buscaba aumentar un avance de cuatro yardas cuando el defensivo puma Luis Bañuelos impactó con él, provocando una hiperextensión de la rodilla derecha de Vázquez. El propio corredor confirmó a receptor que, momentos posteriores al partido, se descartó una fractura en su pierna derecha, pero que será en próximos días cuando pueda diagnosticarse ruptura de alguno de sus ligamentos.

Con el partido en ese momento empatado a 0, de por sí un accionar futbolístico tenso porque ningún equipo había logrado meterse a las diagonales y ya ambas defensivas habían logrado intercepciones a su favor, los ánimos, particular y evidentemente de los aficionados politécnicos, escalaron exponencialmente. Esa energía entonces se centró en Bañuelos, #7 de los auriazules.

2. Fue en este mismo estadio, el Wilfrido Massieu, que unos cuatro meses atrás, se destapó el mismo cántico: “Sie-te, sie-te, chin-gas-a-tu-ma dre”. En ese caso, el #7 también vestía auriazul pero de Nuevo León: Edgar Ortiz, profundo de los Auténticos Tigres, se ganó el “amor” de los seguidores de Burros Blancos en el cierre de la mini temporada 2021 de Liga Mayor. Los regiomontanos vencieron 21-19 a los politécnicos, un partido que también vio caer por lesión a una de las figuras de estos colores: Alex García, QB que lideró a los pollinos al campeonato en 2019.

La porra no cesó y en ese partido, algunos jugadores del IPN encararon a Ortiz tras el tradicional saludo al final de las acciones. El incidente no pasó a mayores, pero la tensión fue innegable.

Este sábado, Bañuelos terminó siendo el receptor de los cánticos, que no pararon, y cada que la defensiva Puma entraba al campo, los de Santo Tomás reanudaban: “Siete, siete…”. Al tratarse de un Clásico, aunque sea en Intermedia, los Pumas llevaban porra, y de manera ingeniosa, para respaldar a su jugador, idearon rápidamente la respuesta.

“Sie-te, sie-te, pon-les-en-la-ma dre” 

«Sie te, sie te…»

3. Irónicamente, terminaron por ser siete puntos los que separaron a las Águilas Blancas de una victoria y un altamente probable sitio en la postemporada. Con la derrota 13-7 antes estos Pumas, los Volátiles de Santo Tomás podrán acceder a playoffs si uno de sus hermanos de institución les asiste con una victoria sobre otro de sus hermanos de institución: Burros Blancos necesita ganar sobre Cheyennes para que las Águilas pasen. Si no, será la Tribu Verde la que se instale.

Oportunidades no faltaron para las Águilas Blancas, pero en sus tres derrotas, todas contra equipos ya instalados en la siguiente fase, prácticamente esa fue la historia, el no haber concretado dichos intentos, es por eso que contra Tigres, Pumas Acatlán y Pumas CU, todos fueron partidos de una posesión de diferencia, en todos estuvieron empatados o arriba en algún punto de la segunda mitad. Todos perdidos.

4. El estado anímico de un partido puede cambiar de manera tan radical en tan poco tiempo, porque, pues, así es el fútbol americano.

Las Águilas Blancas entraban al tercer cuarto con la ventaja 7-0, en un touchdown que vino siete jugadas después de la lesión de Vázquez, por vía del RB sustituto Mario Cerón.

En esa primera serie después del descanso, Pumas tenía el balón en la 40 de su campo. Después de que Ian López empezara el partido, Ludwig Zaragoza hizo el relevo como QB. En un RPO, mandó un pase que fue desviado por Iván Monroy, para ser interceptado por Patricio Castellanos, dándole la ofensiva a las Blancas en terreno rival y todo el momentum de su lado buscando subirse 14-0.

O eso pareció.

Inmeditamente se marcó que Castellanos no pudo controlar el balón para asegurar la intercepción, que si bien, existen algunas tomas que pueden mostrar el hecho, prácticamente todo el estadio creyó que era un robo de balón.  Ya hasta había entrado la ofensiva de Blancas, pero inmeditamente tuvieron que salir y la defensa regresar. Segunda y diez para Pumas.

5. Segunda y diez para Pumas desde la yarda 40. Otra vez el RPO, pero ahora sí Zaragoza conectó con su receptor Rodrigo Blanco. Sesenta yardas después, se metió a las diagonales, demostrando impecable velocidad, y nadie le puso un dedo encima en su carrera al touchdown.

7-7.

Así de efímeras son las emociones en el fútbol americano. Solo segundos atrás las Blancas pensaban en subirse por lo menos dos posesiones. Zaragoza a Blanco, y ya estaba empatado por Pumas. Ouch.

6. Si alguien no ha sido efímero en esta temporada y al contrario, ha sido la definición de consistencia: Juan José Vega Velazquez. El JJVV se quedó con su décimo touchdown de la temporada, y aunque fue su exhibición más discreta del torneo, ha anotado en los cinco partidos de Pumas.

Fue también desde la formación wildcat, enfrentando 3era y 3 desde la 23, que el #15 rompió por el lado izquierdo de la línea antes de meterse a las diagonales. Aunque el extra fue malo, una vez más quedó confirmado que Vega es el corazón de la mejor ofensiva de la Intermedia, y su presencia volvió a pesar, ahora en su primer clásico como Puma, y eventualmente el touchdown de la victoria.

7. Algo tiene que pasar con el arbitraje en el fútbol americano de México porque son más las semanas en las que parece que el espectáculo (y eso que esto es Intermedia, la antesala de la Liga Mayor) rebasa las capacidades de los oficia.

Touchdowns que no se marcan. Castigos que no afectan el desarrollo de jugadas, pero esos sí se marcan, y sobre todo en momentos fundamentales del encuentro.

Las Águilas Blancas tenían 2a y 2 desde la yarda 5 para anotar. Axel Aguilar rompió una jugada de pase, rompió también tacleos y consiguió por lo menos el primero y diez, con el argumento de que al estirar la bola, el QB se metió a las diagonales. Ah no, porque hubo un chop block del lado contrario de la línea en el que además parece que el liniero se cae provocando la imagen del chop. Con 15 yardas para atrás, fue 2a y 18 hasta la 20. Las Blancas ya no movieron las cadenas y perdieron el partido.

Esto no es un grito de «Robo a las Blancas, por los árbitros no pasamos a playoffs» como los fieles politécnicos están, algunos, vociferando. Las Águilas tuvieron otras dos series en la segunda mitad en la que cruzaron la yarda 30 rival y no sacaron puntos.

Pero en esta temporada 2022 de la Intermedia hemos hablado mucho del arbitraje, cosa que debería dejar de suceder.

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