El fútbol americano da revanchas, y las Águilas Blancas la tomaron

La derrota en la Semana 1 parecía ser la sentencia, sin importar lo logrado durante el resto de la temporada. Las Águilas Blancas no podían quitarse la imagen de ser un equipo todavía a la deriva, solo si enmendaban el descalabro contra Pumas CU. Este sábado, en el Olímpico Universitario, hicieron exactamente eso para así, ganarse el pase a la Gran Final.

Alberto García Ramos / receptor
Fotos: Ernesto García / La Visión de Neto

Era el 14 de septiembre del presente 2019. Inicio de la temporada regular de la Conferencia Jacinto Licea de la Liga Mayor de ONEFA, el circuito máximo de fútbol americano estudiantil en nuestro país.

Una semana y media atrás, en la ceremonia de premiación a lo mejor de 2018, Emmanuel Cajiga, linebacker de las Águilas Blancas que fue reconocido como el mejor defensivo de dicha temporada, lucía una ansiedad incontrolable por abrir la temporada y decía que ya no podía contar los días por lo inminente: Clásico Estudiantil en el Estadio de la Ciudad de los Deportes, enfrentamiento contra Pumas CU en el emblemático recinto.  

Las Águilas Blancas cayeron 28-7 frente a los Pumas en esa mañana de kickoff. 

Dos recepciones de touchdown de Germán Malanche, receptor de los universitarios, un juego de dos QBs que las Blancas no pudieron detener, una ofensiva completamente inoperante. Para el inicio del 50 Aniversario de los Volátiles de Santo Tomás en Liga Mayor, el aguafiestas fue el odiado rival. 

Dicha fue la realidad de los guinda y blanco. Caer en semifinales en 2018 contra Auténticos Tigres, y caer contra Pumas en el debut de la naciente temporada. Razones para pensar que este torneo sería distintivo a los anteriores no parecían evidentes.

Ocho semanas después, Águilas Blancas vive la mejor temporada en lo que va del nuevo milenio, por el simple hecho de estar instalados en la Gran Final del circuito fuerte de ONEFA. ¿Cómo lo lograron? Metiéndose a CU y venciendo 15-10 en semifinales a los Pumas, quienes presumían la mejor ofensiva en puntos de la Liga Mayor. 

Luego de esta victoria, externó el Head Coach de la escuadra, Enrique Zárate, el gusto por el resultado: “Hoy nos vamos contentos, porque (luego del) primer juego en el Estadio Azul, se criticó mucho al equipo en general. Pero nosotros sabíamos que veníamos en una curva de ascenso, sabíamos que teníamos que llegar a la final y se trabajó para ello.” Dicho ascenso incluyó romper la hegemonía con los regiomontanos Tigres, luego de vencerlos por primera vez en 12 años, 20-12 en la Semana 3.

“Siempre creímos como equipo, siempre mantuvimos la fe, trabajamos para ello y tuvimos acciones correctas para estar aquí, disfrutando la victoria, y lo que viene: es el 50 Aniversario de Águilas Blancas, estar peleando la Final y ganarla.”

Durante prácticamente toda la temporada regular, los reflectores han estado puestos sobre el Instituto Politécnico Nacional, pero en el otro equipo, el que juega en Zacatenco: los Burros Blancos, mismos que hicieron víctimas a las Águilas Blancas al vencerlos 23-16 en la Semana 6. En ese juego, los pollinos aseguraron localía en playoffs, mandando a los volátiles hasta el tercer lugar. 

Pero posiblemente lo más doloroso de esa derrota fue la pérdida del QB titular de los de Santo Tomás. Ángel Gutiérrez, quien prácticamente no jugó contra Pumas en el kickoff se la temporada y aún así terminó como el segundo mejor corredor de la Conferencia, sufrió de daño de ligamentos en la rodilla, forzándolo a perderse el cierre contra Chihuahua y la semifinal.

“Uno se cae, todos lo levantamos. Uno se levanta, todos se levantan. Es algo que me gusta mucho y que admiro de las Águilas Blancas, la hermandad que tenemos.” En dicha cita posterior a la victoria contra Pumas, Emmanuel Cajiga hablaba del liderazgo en la defensiva, pero es notable que aplica totalmente también del lado ofensivo, donde el relevo de Gutiérrez, Ricardo Angüis probó ser un caso de que uno cae, pero todos lo levantan.

Apenas en su segunda aparición como QB titular, Angüis, de tercer año, completó 13 pases de 19 intentos para 146 yardas, sin touchdowns pero sin intercepciones, además de contribuir fuertemente en la vía terrestre. “Afortunadamente fue defensa, ofensa, equipos especiales. El coach siempre nos ha dicho que ese es el pilar en el fútbol americano. Si nosotros trabajamos esos tres el resultado se da, y afortunadamente así fue”, externó Luis Ochoa, capitán defensivo de los Volátiles, como clave para la victoria en Ciudad Universitaria. 

Fue un complemento de espectacularidad en las fortalezas del equipo y cumplimiento en el resto de los elementos futbolísticos de las Águilas Blancas. Angüis pudo laborar gracias a que el veterano Emilio Fernández, líder en yardas terrestres de la ONEFA, terminó con más de 100 yardas y el eventual touchdown del gane. 

Una escena que no se veía desde hace doce años en el fútbol americano estudiantil: los gritos -y simultáneos saltos- de los aficionados de las Águilas Blancas, el tradicional “el que no brinque es Puma” en el Estadio Olímpico Universitario no sólo después de la anotación de Fernández, sino cuando sonó el pitido final. 

Justamente hace doce años, unas Águilas Blancas -que habían perdido con Pumas en temporada regular- se metieron al Olímpico 68 para vencer a los auriazules y sacarlos de la postemporada. 

“Comparándolo con la primera jornada, hubo una curva de ascenso. Realmente pulimos, vimos scout, vimos esas áreas de oportunidad que nos faltaron en la primera jornada, y bueno, la temporada nos hizo madurar. Llegamos a un punto en el que nos da la revancha el fútbol y fue eso, fue motivarnos”, dijo Ochoa, que culminó con un sack sobre el QB felino, Marco Durán. 

 Luego del brutal partido de la Semana 5 en el que los Burros Blancos vencieron 51-48 a los Pumas en series extras, las expectativas estaban puestas en esta revancha para engalanar la Gran Final. Las Águilas Blancas estaban siendo dejadas de lado, porque meterse a CU a conseguir la victoria era algo que no se antojaba posible. 

“Sí es la victoria que más me sabe. Porque somos los dos rivales dentro del terreno de juego que tenemos más historia y tradición en este deporte”, explicó Zarate en la conferencia de prensa. ¿Por qué es la victoria que más le sabe? Porque en seis años al frente del equipo, es su primera como Head Coach en postemporada, y porque revivir esa hazaña de 2007 (desfavorecidos, en el Olímpico, Pumas enfrente) es reescribir una historia que ahora se actualiza con nuevos nombres, como los del mismo HC, los de Cajiga, Ochoa, Angüis, Fernández, o el de Eduardo Merino, el autor de la intercepción que finiquitó toda esperanza universitaria por regresar. 

“La victoria es un reconocimiento primero a los jóvenes. El extraordinario equipo que es Águilas Blancas y sobre todo para la afición. Creo que la afición se lo merece, el IPN se lo merece, por eso estamos tan contentos. Contentos, felices por este logro que nos demostraron capacidad, compromiso, entrega, sobre todo, la satisfacción que le da al Politécnico Nacional este equipo”. Palabras del Director General del Instituto Politécnico Nacional, Mario Rodríguez Casas.

Los más de 15,000 mil aficionados politécnicos, staff de coacheo, jugadores, todos terminaron brincando, no sólo para no ser Pumas, pero también para romper con la historia, romper la paternidad en postemporada, romper el demonio del 14 de septiembre de 2019. 

Parecía no importar el resto de los resultados obtenidos en esta temporada: la derrota 28-7 en el Estadio Azul parecía ser la sentencia definitiva de que Águilas Blancas una vez más se despediría en tanda de semifinales. 

El fútbol da revanchas. El fútbol complementario da victorias. Este sábado, las Águilas Blancas usaron de ese fútbol complementario para completar la revancha, para cambiar por completo la imagen del 50 Aniversario, y ahora, están a una victoria más de conseguir su sexto título en Liga Mayor. 

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