Quarterbacks de élite brillaron en la Semana 6 de la NFL

  • Los Quarterbacks de élite no abundan. Ser el mejor entre los mejores significa grandeza. En la Semana 6 de la NFL, Tom Brady, Aaron Rodgers y Ben Roethlisberger demostraron que tener un mariscal de campo con veteranía, excelencia y calma siempre va a ser una comodidad y un lujo que no todos pueden tener.

Alberto García Ramos

Tener un Quarterback legendario nunca va a estar de sobra para las aspiraciones ganadoras de un equipo.

No es como que esta aseveración sea novedosa, pero en el plazo de la última semana, cuatro mariscales de campo, esos que van enfilados al Salón de la Fama de la NFL, demostraron firmemente por qué el equipo que tenga un QB de élite, con talento para poner cualquier pase y sobre todo con el temple para manejar situaciones de estrés, siempre estará mejor parado para salir victorioso, y por qué todos los altos funcionarios de la liga, desde dueños, coaches, y el comité de reglas, saben que el Quarterback es la posesión capital más valiosa para el deporte.

En horario estelar, con todos los reflectores sobre ellos, dos de los mejores de la historia lo hicieron como lo han hecho ver por toda su carrera: fácil. Aunque no se suponga que jugar en la NFL sea fácil, para ellos así parece.

Tomemos primero a Tom Brady, quien enfrentó a la súper explosiva ofensiva de los Kansas City Chiefs, que amenazaban con dar la campanada en Foxboro en domingo por la noche. Desde que Brady se convirtió en el QB titular en New England, los Patriots tienen récord de 23 ganados y 0 perdidos cuando reciben a QBs menores de 25 años. Pat Mahomes, mariscal de los Chiefs con apenas 23 años de edad, estaba a punto de anotar el 1 en ese récord.

Con el partido empatado a 40, viniendo de un pase de 75 yardas de Mahomes a Tyreek Hill, Brady y los Pats tenían 3 minutos exactos parar recorrer 75 yardas. Tal vez el mayor error de la ofensiva de los Chiefs fue dejarle tanto tiempo al mariscal de campo.

Con poco menos de un minuto, Brady conectó con Rob Gronkowski en pase de 39 yardas para meterse hasta la 9 de los Chiefs, básicamente congelando el partido. Hasta les dio tiempo de sacar una jugada más para que el quarterback acomodara el balón en el centro del campo. Vino Stephen Gostkowski a conectar un intento de 27 yardas, y el gol de campo con 00:00 rompió el empate, 43-40 en favor de los Patriots.

Fue la victoria 200 en la carrera de Tom Brady como QB titular, la mayor cantidad en temporada regular en la historia de la liga, y por mucho. El siguiente en la lista, Peyton Manning, tiene 186, es decir, Manning tuvo que haber jugado una temporada extra con récord de 14-2 para alcanzar las 200 que hoy ostenta Brady, y que va a seguir añadiendo.

Es justo y apropiado que el doble centenar de victorias de Brady se consiguiera de la manera que lo hizo. Frente a una ofensiva que no se doblegó al Gillette Stadium, que metió 40 puntos, que estuvo a punto de hacer lo que muchos pronosticaban un cambio de batuta. En su lugar, con toda la calma, a Brady le dieron 3 minutos. Para el QB, eso es como un cuarto completo, y lo demostró, dándole el balón a Gronkowski, a Julian Edelman, a James White, y terminando el mejor partido de la temporada como si nada, como si fuera pan comido.

Pero lo que hace Aaron Rodgers no se queda atrás de las hazañas bradyanas. Lo que diferencia entre uno y otro es el número de dedos en los que portan anillos de Súper Bowl, pero en talento puro y actitud bajo situaciones de presión, Rodgers es probablemente de los mejores de la historia.

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En lunes por la noche con la visita de los San Francisco 49ers a Green Bay, los de la bahía californiana tenían primero y diez desde su propia yarda 23 con 4:06 en el reloj, arriba 30-23 en el cuarto cuarto. Incapaces de lograr un primero y diez, le entregaron la bola a Rodgers exactamente con 3 minutos.

Otra vez, como si tener que empatar un partido de NFL cuando hay 4 adultos de arriba de 100 kilos intentando taclear al QB y otros 4 que recorren 40 yardas en 4.4 segundos cubriendo a los receptores fuera fácil, Aaron Rodgers así lo hizo ver.

En cuatro jugadas, Rodgers completó cuatro pases, cubriendo 58 yardas, y poniendo la cereza en el empate con un pase de 16 yardas a Devante Adams en la esquina de las diagonales. Apenas le bajó 1:04 al reloj y el juego ya estaba empatado. Parecía que el regreso de Rodgers era una eventualidad.

Y así fue. Ni siquiera porque los 49ers se vieron beneficiados por un foul personal en el kickoff consecuente que los dejó en la yarda 47 para empezar una serie en la que necesitaban un gol de campo para ganar. En tres jugadas, CJ Beathard lanzó una intervención que le devolvió la bola a los Packers con 1:07 en el cuarto cuarto. La aparente buena noticia fue que la intercepción enterró a Green Bay en su propia yarda 10.

Por supuesto que con unas 60 yardas por recorrer para poner una cómoda posición de gol de campo, sin tiempos fuera y con 1 minuto en el reloj, es más conservador y “seguro” poner rodilla en tierra y decidir al ganador en la prórroga. ¿Pero por qué ir a la segura cuando Rodgers es tu mariscal de campo? No hay razón.

Rodgers llevó la bola 80 yardas y estuvo a punto de lograr la victoria con el touchdown. Una carrera de 21 yardas metió la posesión al medio campo, y posteriormente, tres pases completos, todos a la banda, metieron a los Packers hasta la 9 de San Francisco. Rodgers le pidió una última jugada a su Head Coach, con seis segundos, para matar a los 49ers en las diagonales. Era demasiado y el pase fue incompleto, pero sólo consumió 3 segundos. Allí vino Mason Crosby a conseguir el gol de campo de 26 yardas y dejar a los 49ers en el suelo, alzando la victoria 33-30 para el Lambeau.

Seguro también los 49ers, como todos, quedaron anonadados por la proeza de Aaron Rodgers, que la mayor parte del encuentro estuvo abajo, pero San Francisco nunca pudo separarse de más de una posesión de distancia. Deja vivir a un asesino asueto como Rodgers, y el disparo fatal va a llegar.

Con récord de 3-2-1, y dos de esas victorias de manera heroica, Rodgers prueba por qué sí vale que le paguen 33.4 millones de dólares al año de aquí al 2021. Y no hay que olvidar que ARod tiene una rodilla mala, afectada por una lesión en la semana 1 que limita su movilidad, y su peligrosidad, en al menos un 30%. Rodgers no está entero, y aún así le basta para recorrer 80 yardas sin tiempos fuera en 1 minuto.

Hay tres QBs en activo con múltiples victorias de Super Bowl. Uno es Brady, el otro es Eli Manning, y Big Ben, quién también tuvo un regreso de contundencia.

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Big Ben Roethlisberger y los Steelers estaban abajo 21-20 con 1:18 en el cuarto cuarto, buscando su quinta victoria consecutiva en visitas a Cincinnati. Con un gol de campo conseguía la victoria pero eso no detuvo las ambiciones de touchdown del veterano mariscal.

Con 22 segundos en su yarda 46, Ben conectó con JJ Smith-Schuster en pase de 23 yardas que prácticamente los metió a zona de gol de campo cómoda para su pateador. No obstante, la siguiente jugada, Roethlisberger conectó con Antonio Brown en conexión de 31 yardas para finiquitar el encuentro, y amarrar la victoria 28-21 sobre los Bengals.

No se supone que sea fácil, no se supone que los QBs tengan apenas un minuto para trabajar y aún así consigan series de touchdowns o pongan la mesa para el gol de campo del gane. No se supone que 3 minutos se sienta como una eternidad y que con un minuto ya haya resuelto el aprieto.

Lo vivido en la semana 6 de la NFL es una palabra: grandeza. Grandeza de un trío de QBs que eventualmente recibirán su saco amarillo que los reconozca como miembros del Salón de la Fama. Grandeza de una triada de mariscales de campo que marcaron una época, y en lo que se supone es el ocaso de sus carreras, sigan siendo tan eficientes como siempre, y si no es que más. La lógica en la NFL dice que la edad pesa, y que el tiempo está invicto, a todos les llega las 12 de la noche en sus historias de cenicienta.

Brady tiene 40 años, Big Ben 36 y ARod 34. A ellos no les ha llegado el aviso. El cliché es sobre usado, pero en este caso, acertado: nada como un buen vino que con el paso de tiempo su calidad se acerca a la perfección.

Y no olvidemos que hace 9 días, Drew Brees (39 años) se convirtió en el pasador más prolífico de la historia de la liga, al romper la marca de 71,940 yardas por aire que consiguiera Peyton Manning. Brees lo hizo en un pase de touchdown de 60 yardas, y es en este punto impensable la cifra que terminará siendo el récord una vez que Drew decida retirarse.

Grandeza. En la NFL no viene en cada jugador. No todos los equipos pueden presumir tener estabilidad en la posición más importante del deporte, y muchos menos pueden presumir de tener a una leyenda comandado sus acción. Es por eso que hay que apreciar la grandeza y reconocerla cuando esté frente a los ojos de uno.

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