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Guerrera del emparrillado

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En el deporte de las tacleadas, donde la presencia de la mujer no es muy común, Ana Garza ha anotado touchdown. Primera mexicana en un equipo femenil profesional en EU. Una historia extraordinaria.

Por María Luisa Medellín El Norte

Lo mismo ha sido coach y jugadora de futbol americano que de tochito bandera o flag football. Incluso ha practicado rugby con Tigres de la UANL.

Ana Garza también se convirtió en la primera mexicana en un equipo profesional femenil de futbol americano en Estados Unidos -el Austin Acoustic- y actualmente es coach asistente en un proyecto que se gesta a nivel nacional para formar la primera Liga Profesional Femenil de flag football, ante el furor que ha despertado esta disciplina que será incluida en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

«Estamos en la etapa de reclutamiento de las jugadoras para un primer torneo y creo que es una oportunidad muy importante para quienes amamos este deporte», comparte con entusiasmo Anny, como la llaman.

Ana Garza Gómez hace historia

A primera vista, esta chica de 35 años, atlética y no muy alta, de cabello y ojos oscuros, parece delicada y jovial, pero en el campo se transforma: es intensa y aguerrida.

Su pasión por el emparrilladoviene desde que estudiaba en la prepa 15 Florida de la UANL y no se perdía los partidos de la NFL ni los de sus amigos en la Universidad.

A la vez investigaba en internet acerca de jugadas, alineaciones, ejercicios de entrenamiento y control del ovoide.

En el 2008, ya como alumna de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL, fue invitada para ser coach del equipo de tochito bandera que se formaría con las jóvenes de la preparatoria No. 12 de Cadereyta Jiménez, de donde Anny es originaria.

Al año siguiente se unió a las Águilas Regias, equipo pionero de futbol americano femenil en Monterrey, y con quien hizo historia, ya que fue el primero del País en ofrecer un partido oficial de este deporte en Estados Unidos.

Ana Garza, orgullosa mexicana

Ella era linebacker y jugaron contra Blaze, de Nueva Orleans, en el Tazón Internacional de la Women Football Alliance.

«Este deporte lleva mucho tiempo siendo de hombres, pero hacer un impacto como mujer, de que nosotras también podemos jugarlo, ser entrenadoras y conocer sobre él al 100 por ciento, va a abrir puertas a más mujeres que también les apasiona».

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Ana Laura Garza Gómez es un dínamo.

Es coach asistente en Fundidores de Monterrey, donde trabaja con los coaches César Rodríguez y Rosendo Reyna para formar un equipo profesional de flag football femenil que se integre a una próxima primera Liga Nacional.

También es entrenadora de la Selección U-15 de Nuevo León y coordinadora de coaches en la categoría infantil y juvenil del Club Halcones de la Monterrey Football League (MFL).

Ana Garza Gómez, amante del fútbol americano

Tiene un programa semanal sobre tochito bandera, es coordinadora de líderes universitarios en la Dirección de Actividades Estudiantiles de la UANL y estudia una maestría en Comunicación Deportiva en la Facultad de Organización Deportiva.

«¡Desayuno, como y ceno futbol americano!», exclama Anny, más en serio que en broma.

«Siempre busqué un deporte más agresivo, fuera de lo común.

Intenté soccer, pero cuando jugué americano, dije: ‘De aquí soy'».

En el campo Gaspar Mass, durante una pausa de sus actividades, platica que tiene dos hermanos mayores: Francisco y Jorge Alberto, y que es hija del pediatra Francisco Garza de León y de María Silvia Gómez, diseñadora floral.

De niña era traviesa y hasta peleaba con sus hermanos. «Yo creo que mamá no nos quería tanto en la casa, porque siempre estuve en un montón de clases: tenis, gimnasia, baile hawaiano, jazz y hip hop, ja, ja, ja.

«Pero nadie en mi familia practicó el futbol americano. A mí me gustó por mis amigos de la Universidad, que lo jugaban, y veía con ellos los partidos de la NFL».

Anny y sus hermanos se mudaron a Monterrey para continuar sus estudios, tiempo en que fue coach de tochito bandera en la Preparatoria No. 12 de Cadereyta y jugó futbol americano con Águilas Regias y las Thunder, desempeñándose como linebacker, receptora, quarterback y safety.

Ana Garza Gómez, jugadora de fútbol americano femenil

También jugó flag football y fue entrenadora en Ciencias de la Comunicación, así como con Tigres Intermedia y Mayor.

«Fue cuando me quebré el tobillo derecho en un entrenamiento.

Tengo una placa y cinco tornillos, y los doctores me decían que ya no podría volver a correr y jugar como antes, pero ya tengo más de 12 años con esa placa y no me ha detenido.

«También tengo dos hernias en la espalda que me provocan dolores o me impiden caminar, a veces, pero me recomendaron medicamentos y fortalecer mi abdomen, espalda, piernas, y eso me ha ayudado».

Daniela Serrato, una de sus amigas y ex jugadora de tochito bandera, describe a Anny como una apasionada de esa disciplina y del futbol americano.

«Tiene una garra inmensa, hambre de ganar y de demostrar lo que es capaz de hacer. Es una excelente amiga y he visto cómo se ha sacrificado para lograr sus sueños».

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Anny cuenta que otra de sus iniciativas, al vivir un tiempo en Puerto Vallarta, fue formar un equipo colegial de tochito bandera que se llamó Raptors, en el 2015.

En ese tiempo aplicó para ser parte del Austin Acoustic Team, en Texas, y luego de varias pruebas y entrevistas, la aceptaron al año siguiente.

«Fui la primera mexicana en la Legends Football League, que antes era Lingerie Football League, con modelos que jugaban en lencería. Cuando entré ya eran atletas y se usaba bikini, hombreras y casco de hockey.

Ana Garza, mujer que hace historia

«Era un juego intenso y agresivo y las compañeras medían 1.70 o 1.80 de estatura, mientras que yo mido 1.60, y aunque no soy la más atlética ni la más rápida ni la más alta soy muy disciplinada y no quito el dedo del renglón de que, lo que quiero, lo consigo».

Tanto en el Austin Acoustic, donde permaneció del 2016 al 2018, y en el 2021 y 2022, así como en Omaha, Nebraska, donde estuvo en el 2019 y suspendió su actividad al año siguiente por la pandemia, Anny siempre fue la capitana y ganó un premio como MVP de toda la Liga en el 2018.

No fue sencillo porque no hablaba un inglés fluido y tuvo que trabajar de niñera y hasta en albañilería, como derrumbar muros y retirar escombros en carretilla, para completar sus gastos, ya que la paga no era mucha.

Además, dice esta chica, quien es soltera, los coaches la pusieron a prueba.

«Les parecía muy bajita, pero a base de carácter y entrenamiento duro pude ganarme un lugar y mi titularidad en los partidos», comparte Anny, a quien le tocó jugar un poco de todo.

Fue quarterback, receptora, corredora, linebacker y strong safety. También aprovechaba que se podía taclear de la cadera hacia abajo, como en el rugby, que ella ya había jugado.

También participó en Exatlón Estados Unidos 2021, y considera que fue una experiencia muy interesante, con competencias que requirieron de mucha fortaleza física y que incluso le causaron lesiones, pero el programa la dio a conocer más en el país vecino.

Francisco, su hermano mayor, confiesa que fue su cómplice cuando ella decidió probar suerte en Estados Unidos.

«Para empezar, Anny no sabía cómo decirle a mis papás que jugaría en bikini, y como a mi mamá le gusta ver las Olimpiadas y jugó voleibol, yo le aconsejé que les dijera que era como jugar voleibol de playa, pero en futbol americano.

«Se resistieron, más mi papá, pero fue más importante saber que cumpliría uno de sus sueños. La vestimenta ya no fue tema, se volvió más deportiva».

Dice que su hermana es de personalidad fuerte, que intenta dejar huella en su carrera y abrir puertas a otras mujeres.

«Desde que conoció el futbol americano se notó su entrega a ese deporte en todas sus variantes y ha superado muchas barreras, porque no es común que una mujer sea coach, por ejemplo, y poco a poco se ha ido ganando el respeto en ese campo.

«También, todo lo que implica mudarse a otro País, adaptarse a otra cultura, sin recursos económicos, el primer año hasta sin carro para finalmente probarse y ganarse un lugar».

Rosendo Reyna, coach de Tigres de la UANL y coordinador defensivo del programa flag football en Fundidores de Monterrey, entre otros cargos, considera que la historia de Anny es inspiradora.

Él también fue su coach en Tigres Intermedio y Mayor.

«Ha buscado sobresalir y lo ha conseguido a base de talento, valentía y sacrificio. Se ha lanzado a la aventura por oportunidades que se le han abierto, como en Estados Unidos, y consigue lo que desea, incluso sin apoyo».

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Anny fue la primera coach en equipos varoniles de la UANL, tanto en la Facultad de Organización Deportiva, en el 2019, y en la Facultad de Arquitectura, en el 2023.

Hace un par de meses fue seleccionada como coach invitada por la fundación She Wins, en conjunto con la Embajada de Estados Unidos, para un programa de intercambio de flag football.

«Tuve la oportunidad de ir dos semanas a Georgia, Atlanta y Ohio, representando a México junto con cinco jugadoras. También participó un equipo de Brasil y otro de África.

«Fue muy enriquecedor, además de compartir y aprender de primera mano de jugadores estrella y coaches de la NFL».

Anny reconoce que ha sido difícil abrirse paso en el mundo del americano, porque aún es un deporte mayormente varonil.

«Nos toca abrir puertas para las mujeres, pero para mí ha sido una plataforma para crecer, no nada más en lo deportivo.

«Me ha enseñado a levantarme después de los golpes y las caídas y me ha dejado la resiliencia de adaptarme a las situaciones y seguir luchando en cada jugada por lo que quiero».

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