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Fuera coaches de decisión por regreso de equipos a ONEFA

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receptor. Los coaches de la Liga Mayor no tuvieron voz ni voto en la decisión de permitir a los Borregos del Tec y a los Aztecas de la UdlaP regresar a ONEFA con sus equipos integrados en su totalidad con jugadores reclutados con una beca deportiva por sus condiciones físico atléticas.

Por Alberto García Castillo / Artículo de opinión

El reciente regreso de los Borregos y los Aztecas a la ONEFA deja algunos cabos sueltos que enredan el entramado actual del fútbol americano estudiantil.

Uno de ellos fue la manera en que las negociaciones se dieron en el Congreso de Mazatlán. Los coaches fueron marginados de la votación para aceptar a los Tecs y a la UdlaP bajo el argumento de que los directivos son los jefes de los coaches, aunque no tuvieran antecedentes claros ni conocimiento profundo del por qué esas escuelas privadas hace 10 años decidieron crear su propia liga por no estar de acuerdo con lo que entonces ONEFA los obligaba a acatar.

Algunos de los actuales coaches sí lo saben, aunque el cambio generacional de entrenadores también favoreció a quienes tienen la firme y no negociable intención de ver de regreso a los Tecs en la liga que tanto despreciaron en el pasado.

Dejar a los coaches fuera de la determinación vino a confirmar la crítica que en su momento profirieron los Tecs de que la ONEFA «es una liga de coaches» y los directivos deportivos de las instituciones no eran tomados en cuenta.

La «Liga de coaches» tiene una lógica natural. El fútbol americano al ser un deporte sumamente especializado, coloca a los entrenadores a ser los únicos que conocen las entrañas y el detalle particular para armar un calendario, programación de una temporada, necesidades especiales como alimentación, complementos, rutinas, necesidades de infraestructura y organización en general de una temporada de Liga Mayor. Difícilmente un burócrata administrativo deportivo tenga idea de los que se requiere para sacar un torneo de esta categoría.

La maniobra de sacarlos de la negociación en el Congreso fue excelsa para dejar tan importante decisión en los menos informados.

Esa premura incluyó aceptar las dos únicas condiciones que pidió el Tec para su regreso: Que no los limitaran a las 40 becas por equipo que exige el reglamento de ONEFA y que los dejaran (al parecer de manera indefinida) con los 70 jugadores becados con los que actualmente participan. Es decir, con primero y segundo equipo becados, incluso todos los jugadores que no alcanzan a ingresar al terreno de juego en los partidos cerrados. No juegan para ellos pero tampoco en contra de ellos.

Si la negociación para el regreso de los Borregos se dió desde hace tiempo, este pequeño detalle pudo haberse zanjado si paulatinamente hubieran disminuido de 70 a 40 la cifra de becados. El argumento de «cómo dejar a un joven de la noche a la mañana sin su beca deportiva» podría confirmar que la decisión del regreso de los Borregos fue al vapor, al madruguete.

¿Es factor determinante que un equipo se presente con toda su plantilla de jugadores becados, es decir, que fueron reclutados particularmente por sus cualidades físico atléticas y enfrenten a una escuadra que todavía se integra por el romanticismo del amor a los colores?

Los coaches saben que sí es un factor clave para ganar o perder, pero los directivos deportivos simplemente dijeron sí, que jueguen, total en el campo son once contra once y siempre hay que enfrentar a los mejores. Retórica burocrática absolutamente frívola de una realidad que supera los discursos motivacionales como el «échenle ganitas, es con todo».

La otra condición que exigió el Tec fue que le perdonaran la sanción a su entrenador en Jefe, Carlos Altamirano, quien había sido suspendido por haber dejado a las Águilas de la Universidad Autónoma de Chihuahua a mitad de temporada luego para irse con los Borregos del Tec, en un súbito relevo contextualizado por la salida del PRI y la entrada de gobernador panista en la entidad.

La euforia del regreso de Borregos y Aztecas a ONEFA se mantiene. Ojalá y funcione y que el asunto de las becas sea un mito genial y la competencia sea férrea entre quienes las tienen y quienes no.

El sueño de los aficionados ojalá no los despierte con más de lo mismo. La repetición de los errores que hicieron que los Borregos y los Aztecas buscaran en 2010 salirse de ONEFA. Sólo el tiempo lo dirá.

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